Un vecino declaró que sufrió un robo un día antes de los crímenes de Paloma Gallardo y Josué Salvatierra en las inmediaciones donde habrían sido asesinados los adolescentes de 16 y 14 años cuyos cuerpos aparecieron en un descampado de Florencio Varela.
El testigo compareció ante el fiscal Darío Provisionato que tres delincuentes lo abordaron, mientras que uno de ellos tenía un cuchillo y otro poseía una piedra de gran tamaño, según informó el abogado Aníbal Osorio a la agencia Noticias Argentinas.
De acuerdo a su relato, los malhechores le sustrajeron su bicicleta, que nunca logró recuperar, al tiempo que el representante legal de la madre de Paloma considera este hecho como “relevante” ya que se reportaría “la presencia de grupos delictivos” en la zona y en un lapso cercano a los homicidios.
“Los adolescentes pudieron haber sido sorprendidos en circunstancias similares”, destacó Osorio, quien sostiene que los damnificados sufrieron un robo en el terreno que se encuentra ubicado a metros de las vías del Tren Roca.
A su vez, el vecino agregó que los malvivientes presentaban una fisonomía coincidente con las personas que se reunían en el descampado.
Sin embargo, el letrado lamentó que en las primeras horas del caso “no se adoptaron medidas eficaces para preservar la escena del crimen”: “Hubo negligencia en la etapa inicial del proceso y se dificulta el esclarecimiento, pero tenemos fe en que estamos cerca de los agresores”.
Se espera que otro testigo declare este viernes y también el resultado del peritaje realizado a un teléfono incautado en un galpón lindero al lugar donde se descubrieron los cadáveres.
A siete meses del doble homicidio, el caso sigue sin detenidos y el descubrimiento de la verdad parece estar cada vez más lejos.
El 30 de enero, los jóvenes desaparecieron cuando presuntamente se dirigían a un gimnasio y los cuerpos fueron hallados 48 horas después en un terreno cercano en la localidad de Bosques.
El informe forense reveló que la adolescente de 16 años falleció a causa de una “lesión cerebral” provocada por una “fractura de cráneo” y un “traumatismo encéfalo craneal grave”, mientras que el menor de 14 murió como consecuencia de una “hemorragia cerebral”, también con “fractura de cráneo” y “traumatismo encéfalo craneal grave”.
La causa se encuentra caratulada como homicidio criminis causa (matar para cubrir otro delito).