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Se reeditó ‘La casa está en orden’, el libro testimonial de un exministro de Alfonsín

Buenos Aires, 29 noviembre (NA) – El ex ministro de Defensa durante el último período de la gestión de Raúl Alfonsín (1986 – 1989) Horacio Jaunarena, reeditó su libro ‘La Casa está en orden’, publicado en agosto de 2011, una obra testimonial que cuenta cómo fueron “los años clave de la transición democrática” en Argentina.

En una cobertura exclusiva de la Agencia Noticias Argentinas, desde la Universidad Torcuato di Tella, el autor describió cómo fue el proceso de la realización de la obra y de qué forma logró transmitir “los desafíos” que enfrentó el Gobierno de Alfonsín “de someter a las Fuerzas Armadas al poder civil, los juicios por violaciones a los derechos humanos” y la “reconstrucción institucional”, tras la dictadura.

Con un título significativo, que retoma una frase icónica del ex presidente luego del “intento de Golpe de Estado” sucedido durante la Semana Santa del año 1987, Jaunarena destacó la importancia del Ministerio de Defensa como una de las carteras principales de la gestión y describió cómo llevaron adelante su función cada uno de los tres predecesores que tuvo.

En su libro el ex funcionario, “resume el espíritu de una época fundacional” y “el coraje de Alfonsín por lograr justicia sin venganza”, sumado al valor de “sostener la democracia” frente a amenazas de levantamientos militares.

“Los radicales teníamos un defecto y era que no escribíamos. En esa época, cualquiera escribía cualquier cosa y la historia quedaba como quedaba. Ese fue uno de los impulsos para escribir este libro. Hicimos un primer borrador y después Martin D’alessandro y mi hija María le dieron un sabor al libro que no tenía. El Ministerio de Defensa fue una parte importante de la consolidación democrática e impulsó el juicio a los responsables de la (última) dictadura militar y los responsables de la violencia montonera”, comenzó el autor.

Asimismo, indicó que, en ese tiempo, cuando estaba en el poder la ex presidenta Isabel Martínez de Perón y el ministro de Bienestar Social José López Rega, él era concejal de Pergamino y, al ver los actos violentos por parte de las Fuerzas Armadas y de organizaciones como Montoneros, tenía interés en relatar los sucesos que se vivían en esa época.

Durante la gestión de Alfonsín fueron cuatro los ministros de Defensa que tuvo la cartera y el último fue Jaunarena; sus predecesores fallecieron todos, un hecho poco común en el mundo: “Primero murió Raúl Borrás, después Roque Carranza y finalmente, German López. Ahí vine yo como Ministro y todos, en esta sucesión, contribuimos a la restauración democrática”, agregó.

Según Jaunarena, Borrás no sólo fue el primer ministro en democracia, sino también “la persona de mayor confianza que tuvo Alfonsín” y, por ese motivo, le otorgó ese lugar en su gestión. Asimismo, remarcó que, en general, las transiciones entre gobiernos entrantes y salientes en el mundo, tienen acuerdos, sin embargo, en este caso, “donde entraba la democracia y la tiranía se iba”, no lo hubo.

Al año de asumir Borrás, se le detectó un cáncer y el pronóstico no era alentador: sólo le quedaban seis meses de vida y alguien de la misma confianza debía reemplazarlo. Según Jaunarena, hasta ese momento, él no estaba en condiciones de hacer, sólo antes de morir, el por entonces ministro le pidio que, desde su lugar, hiciera lo necesario “para que los chicos y las chicas tengan una Argentina en paz”.

Fue así como lo sucedió Roque Carranza, a quien Jaunarena calificó como “un sabio que no entendía de Defensa, pero sí de otras cosas”. Al poco tiempo de tomar el mando del Ministerio de Defensa, quiso renunciar, pero no lo hizo “porque lo vio a Alfonsín con tantos líos que le dio culpa”. Sin embargo, le confesó a Jaunarena que, si seguía en el cargo, “se iba a morir de tantas tensiones” y, al poco tiempo, falleció.

El puesto lo tomó Germán López, un gran impulsor del Juicio a las Juntas, sin embargo, no se sintió con las fuerzas necesarias para completar su mandato y 15 días después de renunciar, murió. Allí es cuando Jaunarena toma el mando de la cartera y finaliza en su cargo hasta el último día de la presidencia de Alfonsín.

Para finalizar, sintetizó que su obra, se basó en la función y las muertes de los tres ministros, en tan pocos años porque, además de que no se viera “un antecedentes de algo así en el mundo”, los tres trabajaron con amor hacia la democracia y el repudio de la violencia instalada entre 1976 y 1983.

Asimismo, “homenajeó” a la juventud radical de ese momento que eligió remarcar el lema “somos la vida” a diferencia de otras juventudes que sostenían que eran “la rabia”: “Eso fue inspiración de Alfonsín y hay que tenerlo en cuenta”, añadió.

En la presentación, también estuvo el politólogo, historiador argentino y presidente de la Academia Nacional de la Historia de nuestro país, Natalio Botana, quien destacó que la gestión de Alfonsín “no fue una restauración de la democracia en 1983, sino la instauración” de la misma, porque se logró una “inclusión social” que no hubo en ningún otro periodo anterior.

“La frase completa fue así: ‘La Casa está en orden y no hay sangre en la Argentina’. Eso fue lo que dijo Alfonsín porque era una de sus obsesiones. Como ministros habremos cometidos errores involuntariamente, pero nuestra labor ha sido importante porque le abrimos la puerta a la democracia”, concluyó.

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