Buenos Aires, 30 noviembre (NA) – Se cumplen 34 años del brutal crimen que estremeció a Estados Unidos y que aún hoy sigue siendo uno de los episodios más macabros de la historia criminal moderna. El caso de Omaima Aree Nelson, conocida como la “Caníbal de California”, reveló un acto de violencia extrema, manipulación y horror que tuvo lugar durante el fin de semana de Acción de Gracias de 1991.
En ese entonces se daba una atroz coincidencia la película “El Silencio de los Inocentes” convocaba a multitudes en el cine y el papel de Hannibal Lecter en la piel de Anthony Hopkings era una de las sensaciones del momento.
Omaima, una modelo egipcia de 23 años, fue arrestada tras ser acusada de asesinar, descuartizar y cocinar partes del cuerpo de su esposo, Bill Nelson, con quien llevaba menos de un mes de casada. La pareja convivía en la vivienda de Nelson, piloto de profesión, en el estado de California.
UN CRIMEN ATROZ
De acuerdo con los peritos, el 28 de noviembre de 1991, Omaima atacó a su esposo utilizando tijeras, provocándole lesiones punzantes y cortantes en el pecho y el abdomen. Aunque Nelson intentó defenderse, ella lo remató golpeándolo con una plancha, causándole la muerte.
Entonces comenzó su plan de encubrimiento:
* Descuartizó el cuerpo en la cocina.
* Hirvió las manos para eliminar huellas dactilares.
* Congeló la cabeza para extraer los dientes.
* Preparó partes del cuerpo: según un psiquiatra forense, cocinó las costillas con salsa barbacoa, glaseó la carne y llegó a morderla.
La investigación determinó que también tenía la intención de castrar el cuerpo.
El plan se quebró cuando Omaima pidió ayuda a dos de sus exnovios para deshacerse de los restos. Uno de ellos no toleró lo que hacía y sabía, ante esto denunció la situación con un llamado al 911.
El 1 de diciembre, la policía halló restos humanos en el automóvil de Nelson, quien ya era buscado por paradero desconocido. Al allanar la vivienda, encontraron más evidencias en el refrigerador. Aree fue detenida de inmediato.
EL JUICIO Y LA CONDENA
Durante el juicio, Omaima intentó sostener una defensa basada en supuestos abusos y malos tratos cometidos por Nelson. Sin embargo, su versión no logró convencer al jurado ni al fiscal del condado de Orange, Randy Pawloski.
Tras seis días de deliberación, el jurado la declaró culpable de homicidio en segundo grado. El juez Robert Fitzgerald la condenó a 27 años a prisión perpetua.
En 2006 se le negó la libertad condicional y volvió a recibir otro revés judicial en 2011. Quienes evaluaron su caso afirmaron que continuaba siendo peligrosa para sí misma y para terceros, que no asumía responsabilidad por sus actos y que no sería una ciudadana productiva fuera de la cárcel. A pesar de haberse vuelto a casar desde prisión, mantiene su inocencia y niega haber consumido partes del cuerpo de su esposo. En 2026 tendrá nuevamente la posibilidad de solicitar la libertad condicional.
El caso fue retomado por distintos documentales y producciones televisivas. En 2012, 21 años después del crimen, la serie estadounidense “Happily Never After” (“Felices nunca jamás”) dedicó su quinto episodio a reconstruir el caso bajo el título “Devoured by Love” (“Devorado por el amor”).
Tres décadas después, la historia de Omaima Aree Nelson sigue siendo un recordatorio inquietante de los límites del horror humano. #AgenciaNA






