Buenos Aires, 11 enero (NA) — El acero reciclado es aquel que se obtiene a partir de piezas o productos ya utilizados, que son recolectados, valorizados y reintroducidos en los procesos productivos y el mismo se puede encontrar en miles de espacios, desde relojes de muñeca hasta en infraestructuras para eventos masivos.
A diferencia de otros materiales que pierden propiedades durante el reciclaje, este metal mantiene su resistencia, maleabilidad y durabilidad y, según un informe de la Oficina Internacional del Reciclaje (BIR, por sus siglas en inglés) al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, este proceso no solo evita la extracción de nuevas materias primas, sino que también reduce el consumo de energía y las emisiones de carbono.
En Argentina, se estima que el 85% del acero reciclado proviene de productos en desuso de gran porte: vehículos fuera de circulación, electrodomésticos obsoletos e infraestructuras desmontadas son los principales abastecedores del ciclo de recuperación, lo que destaca el rol estratégico de la logística inversa para facilitar el circuito sustentable.
Por otra parte, los envases, como latas de conserva o aerosoles, también desempeñan un rol importante. Su vida útil es corta, pero su retorno al sistema productivo es ágil y eficiente. De hecho, en 2023 se consolidaron como una de las fracciones con mayor tasa de reciclado en Europa, según datos de Residuos Profesional.
Las aplicaciones son múltiples, desde nuevas estructuras edilicias, componentes automotrices y productos de línea blanca hasta rieles de tren, envases y piezas para maquinaria, mientras que su versatilidad lo hace un insumo estratégico para sectores como la construcción, la energía y la industria. Algunos de los productos son:
Botellas reutilizables. En los últimos años, la hidratación pasó a ocupar un lugar central en la vida cotidiana: botellas reutilizables acompañan a las personas a todas partes. En ese contexto, una empresa estadounidense supo capitalizar esta tendencia y darle un giro sustentable, desarrollando productos fabricados con un 95% de acero reciclado. Solo en 2022, la transición hacia el reciclado posconsumo permitió reducir en un 35% las emisiones asociadas a materias primas en comparación con el uso convencional.
Relojes sustentables. Por su parte, una empresa en Suiza desarrolló un reloj con éstas mismas características. Sin embargo, lo curioso de este producto es que es el primer producto de acero reciclado con energía solar. La empresa se convierte en pionera al inaugurar una de las primeras fundiciones solares del mundo, diseñadas principalmente para reciclar el metal, un hito en materia de sostenibilidad. Gracias al desarrollo de un horno solar, la estructura se apoya en 500 espejos cóncavos montados sobre un helióstato.
Vallas en eventos. Las tan vistas vallas que delimitan el perímetro en conciertos o en partidos de fútbol, suelen estar hechas de acero reciclado. Sus características son alambres galvanizados con protección de circonio y un diseño estético con un sistema de encadenamiento. Si bien, antes tenían otra vida útil, ahora protegen al público en eventos masivos gracias a su estructura resistente y estable, siendo fácil de transportar y almacenar.
Cacerolas. El acero reciclado también tiene lugar en la cocina. Aunque lo más habitual es encontrar ollas de hierro o con recubrimiento de teflón, una empresa finlandesa logró desarrollar cacerolas bajo este proceso. El desafío no era menor: cumplir con las exigencias estéticas que imponen las cocinas modernas sin resignar sustentabilidad. La compañía supo integrar diseño minimalista y funcionalidad en productos fabricados en Finlandia con al menos un 90% de acero reciclado y con la menor huella de carbono disponible en su categoría.
Además, los avances tecnológicos en fundición y clasificación permiten un uso cada vez más preciso y eficiente del acero reciclado, garantizando productos de alta calidad con una huella ambiental considerablemente menor, mientras que, a diferencia de otros materiales que enfrentan límites técnicos o económicos para ser reciclados más de una vez, el material puede reciclarse indefinidamente sin perder propiedades. “El acero es parte de la solución a los desafíos ambientales globales”, comenta Carlos Vaccaro, director ejecutivo de la Cámara Argentina del Acero (CAA).
“La posibilidad de reciclado infinito convierte al acero en el protagonista principal de la economía circular. Recordemos que más allá de la construcción, este insumo está presente en la mayoría de los artículos que utilizamos en nuestra vida cotidiana”, completa Vaccaro.
Cuando estos productos cumplen su vida útil se acopian en depósitos de chatarra, y luego se funden en las distintas acerías, donde se convierten en nueva chapa o en productos largos que volverán al mercado, en sus múltiples aplicaciones.
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