Buenos Aires, 23 enero (NA) – Tras finalizar una función de “Casi Normales Inmersivo”, Roberto Peloni conversó sobre la obra, la potencia emocional del espectáculo y su experiencia en el rol de Dan, uno de los personajes centrales del musical.
La Agencia Noticias Argentinas dialogó en exclusiva al final del show, en donde aún con los espectadores conmovidos por la puesta, el actor describió qué le ocurre a su personaje dentro de la dinámica familiar: “Dan es este padre de familia que se pone, o siente que se pone a cuestas todo el drama familiar y que lo tiene que llevar adelante”.
Según Peloni, ese comportamiento también responde a un mandato cultural: “Es un rol asociado a lo masculino. El hombre es el que tiene lo que tiene”.
Dentro de esa lógica, su personaje se convierte “por momentos en casi un negador de la situación y en una especie de bomba de tiempo” que acumula hasta que ya no hay salida.
En esa explosión final, Dan comprende que “su hijo siempre estuvo ahí” y que él mismo lo estuvo negando.
El actor también se refirió al impacto que tiene convivir con alguien atravesado por problemas de salud: “Es dificilísimo convivir con alguien que tiene cualquier problema de salud” y amplió que cuando una persona dentro del hogar atraviesa tratamientos médicos “todo el grupo familiar empieza a modificarse, hay tensiones y se ocupan espacios que quedan descubiertos”.
En esa dinámica, aparece el desbalance y lo disfuncional, algo que en el teatro argentino “siempre atrae mucho”.
La puesta en escena aborda de manera directa los trastornos, la medicación, las adicciones y la salud mental, algo que para Peloni es propio del espíritu del material original.
Al ser consultado sobre la emoción que genera trabajar esa temática, el actor confirmó que la intensidad está presente desde el inicio: “Fue una obra muy emocionante. Cuando la vi en la versión teatral siempre fue muy emocionante, y en la época de ensayos también”.
Asimismo, el intérprete sostuvo que el texto “toca muchas fibras” porque cualquiera puede sentirse reflejado como “hijo desplazado”, “novio” o “marido que no llega”, y porque el autor va “al hueso con problemáticas contemporáneas”.
Otro de los elementos comentados fue la incorporación de Mariano Chiesa en pantalla dentro del dispositivo inmersivo, por lo que, resaltó el trabajo detrás de esa sincronía: “Fue un trabajo bárbaro de producción por lo bien logrado que está. Mariano está excelente”.
Finalmente valoró la presencia del intérprete original del musical y el cariño del público hacia él, según señaló, la actriz que más tuvo que ajustar tiempos fue Mela, “conociendo cada respiración para poder estar en sintonía con la imagen”.
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