Córdoba, 28 enero (NA) — El ex instructor de Bomberos de Córdoba Rodrigo Santi, quien confesó haber abusado de menores dentro del cuartel durante las prácticas, recibió un revés judicial, ya que se le revocó la prisión domiciliaria de la cual gozaba en la ciudad de Villa María, debido a que se le halló en el domicilio un teléfono celular, algo que tenía prohibido utilizar.
Fuentes judiciales informaron a la Agencia Noticias Argentinas que días atrás la querella pidió habilitación de feria y que de manera urgente se allanara la vivienda porque se tenía la información de que el acusado utilizaba el celular.
De esa manera, días después habilitaron el pedido y tras el procedimiento en la casa, ubicada en la calle Mendoza 421 departamento B de Villa María, encontraron en el depósito de polvo de una aspiradora, el teléfono con el chip que utilizaba para comunicarse.
Ante este hecho, la Fiscalía de Fuero Múltiple número 2 de Villa María dispuso “revocar el beneficio de prisión domiciliaria concedido mediante decreto de fecha 23 de diciembre de 2025 al interno Rodrigo Santi, ordenar al Servicio Penitenciario proceda a trasladarlo al Establecimiento Penitenciario número 5 de Villa María, donde continuará su estado de privación cautelar de la libertad, dejando sin efecto la colocación del dispositivo tobillera electrónica”.
Asimismo, determinó “ordenar al Servicio Penitenciario proceda a brindar al interno Rodrigo Santi en cuestión los cuidados, atención médica y psicológica que fuera necesaria de acuerdo a su estado de salud”.
La pesquisa contra Rodrigo Santi comenzó meses atrás cuando las víctimas denunciaron que el instructor los había abusado durante las prácticas para ingresar al cuartel de Bomberos.
Sin embargo, desde hace un tiempo, la querella denuncia graves irregularidades en las que el acusado salió beneficiado.
Actualmente el ex bombero está acusado de cinco hechos: tres abusos sexuales simples a menores, tenencia de pornografía infantil y un abuso sexual agravado con acceso carnal en concurso con corrupción de menores.
Santi gozaba del beneficiado de la prisión domiciliaria “por problemas de salud mental”, de acuerdo a una presentación hecha por su defensa y la cual se le notificó a la querella “cinco después de habérsela dado”, denunció en su momento José Tomás Corigliano, abogado de una de las víctimas.
Asimismo, el letrado había advertido que Santi “no tenía tobillera electrónica, por lo que salía a buscar pedidos y hasta se movía por el lugar”.
Según Corigliano, el pasado 12 de enero “se supo que el acusado tenía tobillera porque la fiscal Juliana Companys sacó un comunicado”.
“Si la hubiese tenido puesta desde un comienzo, tendría que haber estado escrito en la resolución, pero no fue así, quisieron protegerse”, remarcó en declaraciones a la Agencia Noticias Argentinas.
A su vez, otro punto que expuso el letrado es que Santi debería ser condenado a 12 o 14 años de prisión, pero de manera sorpresiva la fiscalía y la defensa llegaron a un acuerdo de pena de ocho años de cárcel en un juicio abreviado.
“Su nuevo abogado consiguió en poco tiempo reducir casi la pena en un 50% y una domiciliaria”, argumentó Corigliano, quien indicó que frente a este “papelón” decidieron recurrir a los medios de comunicación, por lo que, frente a la denuncia ante el Colegio de Abogados y de manera pública, Alejandro Bianco renunció.
“Lo escandaloso de esta causa es que hay incompatibilidad clara en cuanto en lo ético y moral. Un funcionario no puede estar de los dos lados del mostrador. No puedo yo investigar y después, cuando ya está terminada la pesquisa para elevarla a juicio, renunciar y ponerme como defensor del acusado”, manifestó.
“Acá hay una inequidad brutal de armas porque, quien defendió al abusador, tenía más información que la propia querella que representa a las víctimas”, afirmó.
Corigliano destacó que Santi “es un abusador serial” y que hay más víctimas, pero dichas investigaciones están prescriptas por el paso de los años.
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