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“Timón y las bestias”: la obra que tiene un paralelismo con la realidad mundial

Buenos Aires, 4 febrero (NA) – El actor y director, Alejandro Viola, presenta “Timón y las bestias”, una adaptación de la vida de Timón de Atenas de William Shakespeare, una de las obras menos representadas y más discutidas del autor inglés.

En exclusiva con la Agencia Noticias Argentinas, la puesta que se estrena el 12 de febrero, se presentará los jueves a las 20.30 en El Extrangero. Esta obra propone una versión contemporánea, de 70 minutos, con cuatro intérpretes en escena y un dispositivo escénico mínimo.

La idea del proyecto surgió en un momento personal complejo del escritor ya que manifestó: “El año pasado tuve un accidente y me quebré el tobillo a principios de año, así que tuve mucho tiempo de lectura en la cama y de relectura de obras”.

En ese proceso volvió a encontrarse con el texto shakespeariano: “Releí esta obra, La vida de Timón de Atenas, que es una de las obras menos leídas, menos presentadas, yo te diría a nivel mundial, y con mucha polémica”.

Sobre ese punto, explicó que existe un debate histórico alrededor del material original: “Se comenta que pudo haber sido un texto que Shakespeare no terminó, que trabajó junto a otro autor que es Thomas Milton, y que le faltaron cosas”.

Sin embargo, remarcó su propia lectura: “La obra termina, tal vez no termina como los amantes de Shakespeare, pero la obra termina y cierra”.

Asimismo, Viola destacó que el eje que lo atrapó fue la transformación del protagonista: “Me interesó el tema, me pareció un tema muy diferente a lo que plantea Shakespeare en general, en sus comedias y tragedias, y vi una cosa muy humana”.

“Un señor rico dispuesto a ayudar solidariamente a quien lo necesite, para él su familia son sus amigos íntimos, a los cuales ayuda con dinero cuando tienen problemas financieros”, señaló.

El conflicto aparece cuando ese mismo hombre queda en la ruina: “Cuando llega el momento de la crisis económica y queda sin dinero, va en busca de esos amigos, esos hermanos de la vida y le dan la espalda”.

A partir de allí se produce el quiebre: “Este hombre que era un filántropo, un amante de la sociedad, de pronto se transforma en un misántropo, odiador de la sociedad”, a lo que el final es extremo y termina suicidándose encerrado en su cueva.

El director subrayó que la obra pone en juego valores y tensiones que considera plenamente actuales: “Se plantean muchos conceptos, como la traición, la ingratitud, la falta de memoria”.

También la deslealtad y la hipocresía: “Los amigos mienten para no darle dinero, dicen ‘justo invertí’, y aparecen una serie de conceptos que yo creo que en este momento están muy en boga”.

Según el escritor, el texto dialoga con discusiones contemporáneas sobre lo colectivo y el individualismo: “Se está discutiendo si se está viniendo una ola de individualismo. Todo esto está atravesado por la obra”.

Incluso citó un pasaje que lo impactó por su vigencia: “En un momento Timón dice: ‘A veces pienso que al ser rico me alejo un poco de la gente cercana, pero también creo que los ricos hemos nacido para hacer el bien, para ayudar al otro’. Te da risa cuando lo decís, pero resuena”.

A diferencia de otras puestas que enfatizan el aspecto económico, Viola decidió enfocarse en las relaciones humanas: “Sé que en el mundo ha habido versiones donde fueron por el lado de la importancia del dinero y de las crisis económicas de los países. A mí me gustó ir más por la deslealtad y por la traición de personas cercanas”.

Al ser consultado por la similitud de la situación en Argentina y el tema que aborda la puesta en escena y si esto fue casualidad o coincidencia, dijo: “No fue casualidad, yo no soy un dramaturgo que escribe todo el tiempo, yo escribo en ciertas coyunturas, y precisamente cuando empecé a leer la obra, sentí que en nuestra coyuntura política se estaban poniendo en juego conceptos que parecía que nunca se iban a poder poner en juego”.

“Siempre se pensó en lo colectivo, en que todos juntos íbamos a salir adelante, en lo solidario, en cuidar a los abuelos, a los discapacitados, a los que pueden menos y ahora todo eso se empezó a discutir”, describió Viola.

En tanto, clarificó: “De pronto apareció el individualismo, aparecen frases como ‘con la mía no’, conceptos que nunca se discutieron y que se empiezan a decir livianamente”.

“Estamos en un momento medio violento, donde hay discursos que bajan desde las altas esferas hacia la sociedad, una sociedad cansada y golpeada económicamente, y hay ciertos discursos que entran más fácil”, sostuvo el autor de la obra teatral.

Por otro lado, acerca de la propuesta escénica es deliberadamente minimalista: “Es una adaptación que dura 70 minutos, con cuatro actores, no hay escenografía, son cuatro sillas y una maderita que hace de mesa, el resto son los actores haciendo todos los personajes”.

El elenco está integrado por Martín Henderson, Santiago Vicchi, Kevin Chiele y Emiliano Carrazzone, mientras que él está a cargo de la adaptación y la dirección.

Además, acerca de la elección del material, remarcó que casi no existen antecedentes locales: “En la Argentina, que yo haya sabido, hubo dos puestas: una en los años 60 en el Instituto Di Tella y después una versión a comienzos del 2000. No conozco otras versiones”.

Con esta nueva adaptación, el director busca volver a poner en circulación un Shakespeare poco transitado pero profundamente vigente: “Shakespeare era un observador de lo que ocurría socialmente en su momento. Las traiciones, la deslealtad y la ingratitud ocurrieron en el 1600 y ocurren ahora”.

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