BUENOS AIRES, 5 febrero (NA) — La decisión del Gobierno de aplazar indefinidamente la actualización de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC), prevista originalmente para enero de 2026, generó una distorsión estadística insólita: para calcular la inflación de hoy, se utilizan parámetros de consumo de 2004.
Según un informe de Mariana Leiva para el sitio Chequeado, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, esta demora provoca que el organismo deba relevar formalmente precios de artículos que han desaparecido casi por completo de la vida cotidiana de los argentinos, mientras que consumos masivos actuales quedan fuera del radar.
EL “MUSEO” DE LA INFLACIÓN: QUÉ SE MIDE HOY
Al regirse por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de hace dos décadas y el clasificador oficial COICOP Argentina 2019, el INDEC mantiene en su estructura de relevamiento una serie de bienes y servicios que parecen salidos de una cápsula del tiempo.
Según el detalle metodológico oficial, estos son algunos de los ítems que todavía figuran en la lista de precios a monitorear:
* Tecnología de oficina: Se relevan “equipos de fax” y sus accesorios, así como también la “reparación de equipos telefónicos y de fax”.
* Audio y video vintage: El índice contempla “reproductoras y grabadores de cinta de video” (las videocassetteras) y las cintas de VHS. También figuran los CD y DVD vírgenes y medios de grabación como los disquetes.
* Comunicación nostálgica: En la era de WhatsApp, la canasta incluye el gasto en “telegramas” y las llamadas realizadas desde “locutorios y cabinas” telefónicas.
* Entretenimiento: Se sigue midiendo el costo del “revelado de películas” fotográficas y el “alquiler de películas” en formato físico (videoclubes). También aparecen reproductores portátiles como MP3, MP4 y iPods.
* Transporte del siglo pasado: Quizás el dato más curioso es que, dentro de la adquisición de vehículos, el clasificador incluye “vehículos de tracción animal” como “sulkys y carros”, junto con los gastos en arneses y collares para los animales de tiro.
LO QUE QUEDA AFUERA: EL COSTO DE LA VIDA MODERNA
La contracara de medir el precio de un disquete es la exclusión de los gastos que hoy definen el bolsillo de la clase media. Según explica el informe de Chequeado, la nueva canasta (basada en la encuesta 2017-2018) debía incorporar:
* Plataformas de streaming (servicios de música y video on demand).
* Café en cápsulas, un consumo que se masificó en la última década.
Además, el peso de los servicios públicos es irreal: con la canasta vieja, la luz, el gas y el agua representan el 9,4% del índice, mientras que con la actualización deberían saltar al 14,5%, reflejando mucho mejor el impacto de los tarifazos actuales.
LA EXPLICACIÓN OFICIAL
Desde el INDEC explicaron a Chequeado que estas subcategorías se mantienen en el clasificador “por razones metodológicas y para mantener la comparabilidad histórica”.
Sin embargo, ante la imposibilidad de encontrar precios de un fax o un sulky en cualquier comercio de barrio, los encuestadores relevan “artículos y servicios sustitutos” para llenar esos casilleros vacíos, una maniobra técnica necesaria hasta que la estadística se ponga al día con la realidad.
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