Buenos Aires, 10 febrero (NA)- La gestión municipal de Zárate volvió a quedar bajo la lupa por el manejo de la nocturnidad: el Juzgado de Faltas municipal evaluaría levantar la clausura del boliche “Imagen”, ubicado en el centro, pese a las quejas vecinales por disturbios y ruidos.
El caso se reactivó luego de que el local fuera clausurado por una intervención del área de Gobierno municipal, tras episodios de conflictividad a la salida y reclamos de frentistas que denunciaron imposibilidad de descanso en la zona.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la decisión de levantar la clausura no tendría consenso interno: la Secretaría de Gobierno habría expresado en el expediente su oposición por considerar que no estarían dadas las condiciones para reabrir.
El trasfondo expone un problema recurrente: control municipal intermitente y una cadena de responsabilidades que se diluye entre habilitaciones, inspecciones y sanciones que no siempre sostienen el mismo criterio.
En la práctica, el mensaje que queda para los vecinos es corrosivo: se clausura, pero se negocia; se actúa por presión, pero se afloja cuando el tema sale del pico mediático.
Con la reapertura en discusión, el municipio enfrenta un costo político adicional: si vuelve la conflictividad, la explicación ya no será “no sabíamos”, sino por qué se habilitó otra vez.
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