Buenos Aires, 13 febrero (NA) – Una misión arqueológica egipcia del Consejo Supremo de Antigüedades anunció el hallazgo de uno de los sitios más relevantes descubiertos recientemente en el sur del Sinaí: la meseta de Umm ‘Irak, un enclave con valor histórico y artístico excepcional que hasta ahora permanecía desconocido.
El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathy, calificó el descubrimiento como “una adición cualitativa importante al mapa arqueológico de Egipto”, al considerar que aporta nuevas evidencias sobre la sucesión de civilizaciones en la península del Sinaí a lo largo de milenios y refuerza la posición del país en el turismo cultural.
El sitio se ubica en una zona arenosa, a unos cinco kilómetros al noreste del Templo de Sarabit El-Khadim y de antiguas áreas de explotación de cobre y turquesa. Desde allí se domina una amplia extensión que se prolonga hacia la meseta de El-Tih, lo que sugiere que fue utilizado como punto de vigilancia y lugar de reunión y descanso en distintas épocas.
Según explicó el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Hisham El-Lithy, la meseta constituye “un museo natural al aire libre” por la diversidad temporal y técnica de sus grabados, que documentan la evolución de la expresión artística y simbólica humana desde la prehistoria hasta períodos islámicos.
La misión logró documentar completamente el sitio, que incluye un refugio rocoso natural de piedra arenisca de más de 100 metros de extensión en el lado este de la meseta. El techo conserva numerosas pinturas rupestres en pigmento rojo —con escenas de animales y símbolos aún en estudio— y otras en color gris, registradas por primera vez. También se identificaron grabados realizados con distintas técnicas.
El jefe de la misión, Hisham Hussein, indicó que en el interior del refugio se hallaron abundantes restos de excrementos de animales, lo que sugiere un uso posterior como abrigo para personas y ganado frente a lluvias y tormentas. Asimismo, se detectaron divisiones de piedra que formaban unidades habitacionales y restos de fogones, indicios de ocupaciones reiteradas.
Los trabajos de prospección permitieron recuperar herramientas líticas y fragmentos cerámicos datados preliminarmente en el Reino Medio egipcio y en la época romana, particularmente en el siglo III d.C., lo que confirma la continuidad de uso del sitio durante miles de años.
El estudio inicial divide los grabados y pinturas en varios grupos cronológicos. El más antiguo, realizado en pigmento rojo sobre el techo del refugio, se remonta aproximadamente entre 10.000 y 5.500 años antes de Cristo y representa escenas de fauna propias de esos períodos tempranos.
Entre los grabados se destaca una escena de caza con un arquero enfrentando a un íbice, acompañado por perros, que ilustra las actividades económicas de las primeras comunidades. Otros conjuntos muestran camellos y caballos montados por figuras armadas, junto a inscripciones nabateas, señal de interacciones culturales posteriores en la región.
Además, se documentaron inscripciones en árabe correspondientes a los primeros períodos islámicos y etapas posteriores, testimonio de la prolongada ocupación y significado del enclave.
Las autoridades anticiparon que continuarán los estudios científicos para elaborar un plan integral de protección y documentación sostenible del sitio.
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