Buenos Aires, 14 febrero (NA) – Durante la pandemia, Héctor Maugeri decidió adoptar a una perra rescatada, lo que derivó en una relación especial con Amanda, una galga que desde el primer momento mostró una conexión única con él.
Según pudo constatar la Agencia Noticias Argentinas, Maugeri relató el inicio de su vínculo especial con su perrita en La Noche de Mirtha y aseguró que la fundación que contactó le describió a la perra como “una diva que se levanta antes que todos, sale del galpón y espera la salida del sol”.
Al conocerla, Héctor confirmó desde un inicio que Amanda estaba destinada para él. “Cuando vinieron todos los galgos, yo ya sabía quién era Amanda por las fotos. Ella vino a mí y se quedó detenida, como si supiera que yo era su dueño”, expresó.
Amanda, que había sufrido en su pasado, se convirtió en un apoyo constante y en un ejemplo de lealtad y afecto. “Es la admiración del amor, la mirada de ella siempre cuidándome, protegiéndome”, afirmó Héctor.
Finalmente, expuso que el nombre de la galga también tiene su origen especial. “Un día me levanté de noche y la soñé. Soñé ese nombre: Amanda”, recordó. Desde entonces, ambos comparten una relación que transformó la vida de Maugeri y le dio un nuevo hogar a la perra.
Durante la pandemia, Héctor Maugeri decidió abrirle el corazón a una perrita, y así empezó una historia que cambiaría su vida. Contactó a una fundación, sin saber muy bien qué esperar, pero con la firme idea de adoptar.
“Me dijeron, ‘mira, tengo una para vos. Ella se levanta antes que todos, sale del galpón, se pone a esperar la salida del sol y posa como una diva’”, recordó Héctor entre risas.
Así fue como conoció a Amanda, una galga que, desde el primer momento, se conectó con él de una forma muy especial. “Cuando vinieron todos los galgos, yo ya sabía quién era Amanda por las fotos. Ella vino a mí y se quedó detenida, como si supiera que yo era su dueño”, comentó.
AMANDA CAMBIÓ LA VIDA DE HÉCTOR
Desde ahí, su vida no volvió a ser la misma. Amanda, que había sufrido mucho en su pasado, le mostró un amor y una lealtad incondicionales. “Es la negación del amor, la mirada de ella siempre cuidándome, protegiéndome”, dijo Héctor, con la emoción a flor de piel.
Aunque Amanda no se llamaba así, Héctor adoptó ese nombre porque, como él mismo cuenta, “un día me levanté de noche y la soñé. Soñé ese nombre: Amanda”. #AgenciaNA.






