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Caso Felman: ¿Un Ozark a la Argentina?

Buenos Aires, 18 febrero (NA) -Un investigador de la Unidad de Información Financiera (UIF) local, opinó, con reserva de nombre, acerca de las cuestiones en las que podrían estar interesados en investigar en la justicia estadounidense.

“El caso Felman, más allá de la situación procesal del acusado por el estado de Nevada por una maniobra con un cheque y por un dinero que desapareció, y si se cerró o no la causa, es muy interesante porque involucra al menos a 180 personas investigadas en Norteamérica y, según declaraciones del involucrado, a más argentinos que fueron enredados en una especie de promoción de un casino. Nadie quiere involucrar diplomáticos y funcionarios judiciales de los dos países para trabajar un caso por una eventual deuda de juego. Seguramente, y por lo que trascendió, se quiere dilucidar si hay un lavado gigantesco de dinero de organizaciones criminales con ramificaciones en los dos países”, aseguró a la Agencia Noticias Argentinas.

Lo cierto es que ir a pérdida en un casino para lavar dinero es una de las maniobras más trabajadas entre los investigadores que persiguen a las organizaciones criminales trasnacionales que reúnen una gran cantidad de plata física que no pueden justificar. Para hacerlo, son necesarias técnicas contables y financieras de lavado de dinero y se suelen utilizar salas de juego para realizarlo.

Pero no es nuevo y es tan popular el método de ir a pérdida en un casino o generar una deuda con una casa de apostadores, que se pueda devolver a plazos y, de esa manera, se blanquea el dinero ilegal, que son técnicas difundidas por una de las series más vistas y más rigurosas de la plataforma de streaming Netflix.

En la, altamente recomendable, serie Ozark, se describía perfectamente la técnica de simulación para lavar dinero, en la ficción, de un cartel mexicano. En la realidad, quizá no se esté demasiado lejos.

En la serie, los protagonistas, un matrimonio de mediana edad que atraviesa varias crisis, se traslada a un pequeño pueblo de las afueras de Chicago, Ozark. Un lugar estratégico como base de operaciones para el lavado de activos.

Logran convertir el pueblo en una jurisdicción especializada en atraer inversión extranjera, para realizar algunos proyectos, con la única finalidad de explotar el atractivo turístico. Convirtiendo aquella zona en un paraíso fiscal, que maneja el secreto bancario, la baja o nula tributación para los no residentes y la desregulación financiera.

Comienzan a lavar dinero de los narcos en la industria del turismo, pero, pronto, incorporan la actividad de un casino. Un negocio nacidos ex profeso para lavar dinero. Que funciona como los bancos, en un horario ampliado, en ocasiones durante todo el día, que cambian moneda de diversos países, aceptan cheques de cajero, cuentan con cajas de seguridad y expiden cheques de caja a sus clientes.

La pareja protagonista de la serie, seleccionan a pequeños inversionistas, a los que apodan, las naranjas, que son las personas que circulan por casinos con dinero prestado. Y se les permite ganar mucha fortuna pactada con los del casino, la cual deben devolver, recibiendo sus pequeños dividendos. Siendo este negocio el eslabón principal de la operación, en donde las grandes cantidades de efectivo que se colocan allí se pueden retirar o transferirlo con cheques cuando se desee. Logrando que el dinero salga limpio o legal sin generar ningún informe o rastreo.

Ahora bien, la novedad en el caso Felman, sería que el periodista aseguró que le decían donde jugar con el crédito otorgado por el casino y cómo hacerlo.

EL CASO FELMAN BAJO LA LUPA

El expediente original, radicado en el Tribunal de Justicia de Nevada bajo el número de caso 26-CR-003273, fue abierto el 8 de enero de este año. En dicha jurisdicción, Felman figura imputado por dos delitos clasificados como “Felony” (delito grave):

* Emisión o paso de cheque con intención de defraudar: específicamente por un valor de $1200 dólares o superior, bajo el estatuto 205.130.1.
* Robo (Theft): por un valor de $100.000 dólares o superior, bajo el estatuto 205.0835.2e.

Ahora bien, según reportes periodísticos, el esquema bajo investigación incluía viajes a Las Vegas, donde deportistas eran convocados para supuestas “presencias” en casinos. Allí, de acuerdo con la versión difundida, se les imponían condiciones estrictas para participar en determinadas dinámicas de juego.

“Invitaban a jugadores para ‘presencias en casinos en Las Vegas’, cuando llegaban les ponían las siguientes condiciones: que tienen que jugar para otra gente; que no se puede jugar ahí si no te dan orden de jugar; que no podés jugar a nada con tu plata en el mismo casino; que no se puede tomar alcohol mientras jugás; que hay que comportarse bien; que hay cámaras por todos lados y nos filman, por las dudas que te quedes con alguna ficha o algo del casino. Hay que abrir una cuenta para que nos habiliten a jugar; las cuentas son personales”, precisó el periodista Ángel de Brito.

En un ciclo televisivo se agregaron detalles sobre la modalidad investigada. Según indicaron, los deportistas recibían pagos que iban desde u$s 5.000 hasta u$s 75.000, además de pasajes y estadía incluidos, para participar en actividades en el casino Resorts World Las Vegas.

Los nombres de los deportistas que trascendieron son ex jugadores del fútbol argentino, muchos de ellos con pasado en Vélez Sarsfield, como parte de los hermanos Zárate o José “Pepe” Basualdo o el “Turu” Flores, entre otros jugadores con carreras en otros clubes.

Según Quique Felman, el sistema estaba organizado para inducir a las pérdidas y operaba con numerosos participantes por semana, entre los cuales hubo reconocidos ex futbolistas.

Felman sostuvo que habría unos “400 deudores” con situaciones similares y mencionó como “casos emblemáticos” a Sergio Zárate, José “el Turu” Flores y Rolando “Roly” Zárate, quienes -según afirmó- tendrían montos superiores para cancelar. En declaraciones a la prensa local, el periodista señaló que su propio pasivo fue de “USD 300.000”, mientras que otros alcanzarían los “USD 500.000”.

“A mí me dijo el ‘Chino’ Zárate que arranque yo viniendo y que después podía llevar jugadores. Hay otros periodistas que sí llevaban jugadores; los contactaban y se llevaban una comisión. Yo no llegue a llevar a ningún jugador. Me lo habían propuesto para hacerlo más adelante; yo viaje una vez”, aseguró. Además, agregó: “Y me dice que esta persona lleva a ex jugadores de fútbol; allá vi a José Percudani, Oscar Acosta, a ‘Pepe’ Basualdo, en el casino”.

La pregunta de los investigadores es: ¿desde cuándo alguien pone plata en un casino para que otro gane tranquilo? En el mundo del juego, nada es gratis. Y cuando lo parece, suele ser la parte más cara.

Felman no negó haber jugado ni haber firmado documentos. Tampoco negó haber perdido. Lo que planteó fue otra cosa: que fue inducido, contenido y convencido de que el riesgo no existía. Demasiado hermoso para ser real.

Se estima que en algún momento de estas transacciones, Felman asegura haber viajado una sola vez, el “grúa”, como se le dice en el mundo del juego a los financistas, dejo de responder por las pérdidas de estos jugadores y en el caso de Felman, las autoridades del casino decidieron “curarse en salud” y, ante la falta de respuestas, lo denunciaron lo que derivó en su detención en el estado de Florida.

En principio, la causa se cerró tras una negociación judicial y un dato clave: el dinero para saldarla fue aportado por la misma persona que había organizado los viajes. No trascendió su paradero.

Sea como fuere, todos los indicios y las conjeturas que devienen de la insólita frase de la que Felman debió haber sospechado, “si perdés no pasa nada”, hace recordar a la serie Ozark donde el negocio no pasaba por acertar o errar un número en la ruleta o ganar un pase de punto y banca, sino que estaba en otro lado. En hacer circular dinero de actividades ilegales.

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