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La insignificante suma que pagó FATE en los ’80 para ser sponsor de River y Boca

SAN FERNANDO, 18 febrero (NA) — El cierre definitivo de la planta de FATE en Virreyes, concretado este miércoles, no solo marca el fin de una era para la industria nacional, sino también para la historia grande del marketing deportivo argentino. La empresa, que acaba de dejar a 920 trabajadores en la calle tras sucumbir ante la apertura de importaciones, fue la protagonista de un hito irrepetible: lucir su logo en el pecho de Boca Juniors y River Plate simultáneamente.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, aquella estrategia comercial implementada entre 1985 y 1989 se selló por un monto que, a la luz de los contratos millonarios actuales, resulta insignificante.

DÓLARES VS. AUSTRALES: EL CONTRATO DEL ’85

Corría el año 1985 y, mientras el país estrenaba el Plan Austral, FATE se convertía en el primer sponsor oficial en la historia de la camiseta de River. Para no herir susceptibilidades, la marca decidió patrocinar también a Boca, que venía de lucir “Vinos Maravilla”.

El contrato anual por aquel entonces rondaba los 300.000 a 400.000 dólares (convertibles al austral de la época) para cada club. Una cifra que hoy parece simbólica si se la compara con los acuerdos actuales que superan los US$ 10.000.000 anuales. Pese a lo modesto del monto, esa inversión sirvió para inmortalizar la marca en la época dorada del fútbol local, acompañando al River campeón de América y del Mundo en el ’86.

EL FIN DE “TELAS ENGOMADAS”

Más allá de la nostalgia futbolera, el presente de la compañía es desolador. Fundada en 1940 por Leiser Madanes, su nombre es un acrónimo de Fábrica Argentina de Telas Engomadas, recordando sus humildes inicios en un taller de Saavedra donde solo se producían impermeables.

Tras décadas de expansión, en las que llegó a producir el primer neumático radial del país (1969) y abastecer a gigantes como Michelin y Continental, la fábrica de San Fernando no pudo resistir el cambio de modelo económico.

Alegando una caída sostenida de ventas y falta de competitividad frente a los neumáticos importados —políticas profundizadas bajo la gestión de Javier Milei—, la directiva bajó la persiana definitivamente este 18 de febrero. Atrás quedaron las camisetas gloriosas y la capacidad de producir 5 millones de neumáticos al año; hoy la realidad es el desempleo para casi un millar de familias.

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