Buenos Aires, 20 febrero (NA) – El fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que frenó la suba de aranceles promovidos por el presidente Donald Trump genera un impacto directo sobre el diferencial arancelario que beneficiaba a la Argentina.
La decisión puso en duda algunas de las ventajas para el comercio bilateral que había obtenido el gobierno de Buenos Aires, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
La sentencia judicial determinó que la autoridad para fijar aranceles recae en el Congreso estadounidense. El fallo repercute sobre el acuerdo comercial que la Argentina y Estados Unidos firmaron recientemente.
Hasta el momento, la economía argentina se encontraba beneficiada por una política de aranceles reducidos en comparación con otros países de la región.
Según Marcelo Elizondo, la Argentina ocupaba una posición ventajosa, ya que “la posición muy favorable de arancel cero para 1.600 posiciones arancelarias y diez por ciento de tope para el resto, conseguida en el acuerdo comercial, nos beneficiaba en términos relativos”.
Elizondo sostuvo que la decisión de la Corte “le reconoció a Trump el derecho a ejercer su política arancelaria”.
A partir de ahora, un tribunal inferior deberá ejecutar el fallo, lo que podría derivar en la necesidad de reembolsar a los importadores los pagos realizados bajo la vigencia de esos aranceles.
El costo fiscal estimado alcanza los 133.000 millones de dólares en devoluciones. Para el sector privado, esto implica un cambio de reglas en la administración del comercio bilateral.
Desde la perspectiva de la industria, el fallo impacta especialmente en productos como acero y aluminio.
El acuerdo permitía un arancel del 0% para ciertas posiciones arancelarias, mientras que otras quedaban sujetas a un máximo del 10%. Brasil, en cambio, enfrentaba un arancel generalizado del 50%. El diferencial, por tanto, colocaba a la Argentina en una situación competitiva.
Gustavo Perego, director de Abeceb, explicó que la principal ventaja del acuerdo para la Argentina era “la mayor seguridad en materia de inversiones de ambos lados, que era lo que más se buscaba”.
El acuerdo no solo abarcaba la reducción de aranceles, sino también mecanismos de facilitación comercial. Perego remarcó que el capítulo de inversiones mantiene su vigencia, pese a los cambios impuestos por la Corte estadounidense.
El fallo no solo modifica el escenario bilateral, sino que también introduce un factor de incertidumbre en la política comercial global de Estados Unidos. Mientras tanto, la posibilidad de reembolsos millonarios a los importadores estadounidenses suma presión sobre el Tesoro y aumenta la expectativa de cambios regulatorios.
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