Inicio / Nacionales / Caída de los nacimientos en Argentina: ¿cuáles son las causas?

Caída de los nacimientos en Argentina: ¿cuáles son las causas?

Buenos Aires, 28 febrero (NA) – La caída de los nacimientos en Argentina tiene varias causas y, una de ellas, es porque “existe una mayor efectividad en los métodos anticonceptivos”, según indicó Gala Díaz Langou, la directora ejecutiva de CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento).

“La caída de los nacimientos tiene varias causas. Por un lado, avances importantes y positivos. Hoy existe una mayor efectividad en los métodos anticonceptivos (y mayor facilidad en el acceso a ellos), especialmente por la introducción de métodos anticonceptivos de larga duración como los DIU hormonales o los “parches” e implantes subdérmicos. Esto redundó, por ejemplo, en una fuerte reducción de embarazos adolescentes (mayoría no intencionales). Esas son mejoras claras en términos de derechos y salud pública”, señaló.

En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Díaz Langou añadió: “También influyen transformaciones económicas y sociales más amplias: mayor participación femenina en educación y trabajo, menor peso de los mandatos y decisión de cada persona sobre su proyecto de vida. En ese sentido, una parte del descenso está vinculada a mayor autonomía y a decisiones más planificadas, pero también hay otras causas del fenómeno que generan preocupación”.

“La maternidad y la paternidad se postergan o se reducen en un contexto de alta incertidumbre económica, dificultades de acceso a vivienda y al empleo formal, y sistemas de cuidado insuficientes. En Argentina, el cuidado sigue recayendo mayormente en las familias (y dentro de ellas, en las mujeres). Cuando criar implica un costo laboral y económico elevado, la decisión se vuelve más compleja”, aseveró, a la vez que dijo que “el envejecimiento poblacional es la otra cara de este proceso” y añadió: “Vivimos más años, producto de los avances en la calidad de vida y, en particular, de los servicios de salud”.

¿CUÁNTO CAYÓ LA TASA DE FECUNDIDAD EN ARGENTINA?

Díaz Langou explicó: “Desde 2013 los nacimientos cayeron un 40%, mientras en 2013 nacían 770 mil bebés por año, en 2023 (último dato disponible) nacieron 460 mil. La tasa de fecundidad está hoy en torno a 1,4 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo generacional (2,1)”.

“La caída se aceleró desde 2014 y fue particularmente marcada en adolescentes, donde los embarazos descendieron cerca de dos tercios en la última década. Ese dato es importante porque muestra que una parte del descenso está vinculada a mayor acceso a información y servicios de salud. Sin embargo, el ritmo y la intensidad del descenso no son iguales en todas las provincias. Existen diferencias significativas en niveles de fecundidad y estructura etaria entre regiones del norte, centro y sur del país”, expresó.

Además, al ser consultada acerca de si también cambió la edad en la que se decide ser madre o padre, reveló: “Sí. La maternidad y la paternidad se están postergando. Cada vez más mujeres tienen su primer hijo después de los 30 años. Esta postergación está asociada a mayor escolaridad, inserción laboral y búsqueda de estabilidad económica. En contextos donde el empleo es más informal o inestable, esa decisión puede demorarse aún más o reducir el número total de hijos”.

En relación si aumentó o disminuyó la cifra de quienes deciden ser madres o padres sin tener una pareja, la directora ejecutiva de CIPPEC indicó: “Aumentó. Los hogares monoparentales son los que tienen una persona adulta (frecuentemente la madre) que vive con niños. Esta configuración de hogar es la que más creció en los últimos 25 años y hoy representa a más de 1 de cada 5 hogares”.

“En muchos casos, no se trata tanto de una ‘decisión individual aislada’, sino de condiciones económicas y sociales que configuran distintos tipos de hogar. Las dinámicas familiares están cambiando, y esas transformaciones también impactan en las decisiones reproductivas. Este fenómeno se vincula con un cambio más amplio que está atravesando la sociedad donde la conformación de parejas es cada vez menos frecuente y más efímeras”, señaló.

QUÉ OCURRE CON LA BAJA DE FECUNDIDAD Y LAS CLASES SOCIALES

Al hablar de si la baja de fecundidad es similar en todas las clases sociales, Díaz Langou dijo: “No, pero cada vez se parece más. Históricamente los sectores más vulnerables tenían tasas de fecundidad mucho mayores a los estratos de ingresos más altos. Pero la caída fue especialmente fuerte en sectores de menores ingresos, en gran parte por la reducción de embarazos adolescentes y no intencionales. Eso representa un avance en términos de equidad y hace que las tasas de fecundidad entre sectores socioeconómicos vayan convergiendo en términos de la cantidad de hijos/as por mujer. Sin embargo, lo que aún no converge tanto es la edad de la maternidad. En sectores medios y altos, se observa una postergación cada vez mayor”.

En cuanto a qué puede suceder a futuro con los cambios que se dan en la población en general, dijo: “La transición demográfica tiene impactos claros en distintos planos. En el económico y fiscal, hacia 2040 la relación entre población activa y dependiente será menos favorable. Esto implica mayor presión sobre el sistema previsional y en el financiamiento de la salud. Para sostener la solidaridad intergeneracional será clave aumentar productividad, participación laboral y formalización”.

“En el mercado laboral, el desafío es doble: por un lado, mejorar la productividad para evitar un default y, por otro lado, asegurar que todas las personas en edad activa estén participando. Para el aumento de la productividad, la tecnología claramente abre una ventana de oportunidad muy interesante que deberá ser complementada con una participación más estratégica de las personas en puestos de trabajo que permitan también que los beneficios de ese incremento de la productividad sean distribuidos. Para el aumento de la participación laboral es crucial incorporar a quienes hoy están inactivos, que son en su mayoría mujeres a cargo de tareas de cuidados. Sin sistemas de cuidado robustos, muchas mujeres quedan fuera o en la informalidad, lo que debilita tanto la economía como la base contributiva”, manifestó.

Además, comentó: “En educación, la menor cantidad de nacimientos implica una caída progresiva de la matrícula en varias provincias. Esto puede ser una oportunidad para invertir más por alumno y mejorar calidad, pero requiere planificación territorial diferenciada. Este punto también es un prerrequisito para el incremento de la productividad”.

“La caída en los nacimientos es un reflejo de un proceso más profundo: estamos perdiendo el sentido de pertenencia. Cada vez hay más personas que se sienten solas, ‘cada uno por su cuenta’. Tengamos en cuenta que la familia suele ser el último bastión en las redes de contención y es lo que estamos viendo que se desintegra. Esto implica que hay también una ruptura en la solidaridad que podemos tener en nuestras sociedades. El creciente individualismo no es malo en sí mismo, pero sí es ineficiente para resolver los retos de nuestra época (como por ejemplo el cambio climático). Esta ruptura en el sentido de pertenencia abre un interrogante grande acerca de cómo haremos frente a los desafíos del futuro”, expresó.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Las prioridades son claras, indicó y dijo que son:

* Acompañar a las familias para que todos los que quieran tener hijo puedan hacerlo (y que tengan todos los que quieran). Esto implica fortalecer los sistemas de cuidado para que la tenencia de un hijo no implique aumentar las posibilidades de encontrarse en situación de pobreza.
* Asegurarnos que todas las personas en edad activa estén participando del mercado de trabajo. Este desafío es bifaz, porque por un lado implica asegurar que se creen los puestos de trabajo necesarios para que todos puedan trabajar y, por otro lado, implica entender que quienes están inactivas son fundamentalmente mujeres que están cuidando.
* Adaptar el sistema previsional para hacerlo sostenible y equitativo.
* Invertir en capital humano y planificación educativa territorial.

“La discusión no es simplemente demográfica. Es cómo organizamos la economía y la vida social en una Argentina que envejece, y cómo sostenemos la solidaridad entre generaciones en un contexto de fuertes desigualdades territoriales y sociales”, culminó.

#AgenciaNA