Buenos Aires, 1 de marzo (NA) – El analista político Claudio Fantini advirtió que la muerte de Alí Jameneí y la instauración de un triunvirato transicional en Irán abrieron un escenario de incertidumbre global con impacto directo en los mercados energéticos, en medio de un conflicto que se desarrolla en el Golfo Pérsico, eje estratégico del suministro mundial de crudo.
Fantini sostuvo que el primer efecto de la crisis se verá en los mercados. “Primero que nada, a través de los mercados. En una economía globalizada, la posibilidad cierta de que haya una escalada en los precios internacionales del crudo es el primer impacto”, explicó, al señalar que el conflicto tiene por centro “la yugular del petróleo”.
En diálogo con Radio Rivadavia, el analista alertó que el comportamiento del precio del barril dependerá de las señales que emita el nuevo esquema de poder iraní. “Habrá que ver cómo se llega al lunes, qué señal emite este conflicto. Si son señales que calman los mercados, incluso puede presuponerse una baja en el precio del petróleo al mediano plazo. Pero si Irán muestra una capacidad de ataque que no se tuvo en cuenta, la situación puede ser exactamente inversa”, afirmó.
Fantini remarcó que el fallecimiento de Jamenei constituye un hecho sin precedentes desde la Revolución Islámica de 1979, cuando el ayatolá Ruhollah Jomeini derrocó al sha Mohammad Reza Pahlavi y fundó la República Islámica. “Lo que ha ocurrido nunca había pasado desde 1979. La sucesión de 1989 fue ordenada y natural, por la muerte de Jamenei. Ahora estamos ante una situación absolutamente inédita, producto de un ataque externo”, señaló.
Según describió, el poder quedó provisionalmente en manos de un triunvirato integrado por el presidente Masoud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial y el titular del Consejo de los Guardianes. “Es un triunvirato que va a conducir la transición hacia lo que se supone será el regreso al régimen de los ayatolás, es decir, la elección de una figura religiosa única. Pero todavía no está claro quién será el ungido”, indicó.
Fantini explicó que la Guardia Revolucionaria continúa siendo un actor central. “Es un organismo militar poderosísimo, casi tanto o más que el ejército regular, y depende directamente de la máxima autoridad, que hasta ayer era el ayatolá Jamenei. Ahora, teóricamente, responde al triunvirato transicional”, detalló.
En ese contexto, planteó que la incógnita es si Estados Unidos e Israel podrán imponerse sin escalar el conflicto a una guerra terrestre. “Si esta guerra no la ganan desde el aire y desde el mar, puede complicarse mucho. Irán es territorialmente muy grande, con 90 millones de habitantes. Entrar por tierra sería como ingresar al laberinto del Minotauro”, graficó.
El analista, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, también diferenció los objetivos estratégicos de Washington y Tel Aviv. “A Trump podría conformarle que el régimen se vuelva dócil en términos económicos y petroleros. Pero para Israel no es lo mismo que continúe una teocracia chiita que ha proclamado históricamente la no existencia del Estado israelí”, explicó.
En relación con el riesgo nuclear, relativizó la posibilidad de un uso inmediato de armamento atómico. “El que tira la bomba atómica pierde frente a la humanidad. Sabe que queda condenado. Por eso Putin no la usó en Ucrania”, sostuvo, en referencia al presidente ruso Vladimir Putin.
Respecto del impacto económico sobre China, consideró que el efecto sería principalmente en los precios. “China no se va a quedar sin petróleo, pero probablemente deje de comprarlo a precio de ganga y tenga que pagarlo a valores de mercado”, afirmó.
Finalmente, contextualizó la crisis en la larga tensión entre modernización y autoritarismo en la región. “La región arrastra una historia donde el poder político, el petróleo y la religión están entrelazados. Lo que ocurra ahora dependerá de si los actores logran imponerse con superioridad aérea o si se ven arrastrados a una guerra terrestre compleja”, concluyó.
#AgenciaNA






