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Murió John Hammond Jr., referente del revival del blues de los 60

Buenos Aires, 1 marzo (NA) – El guitarrista y cantante estadounidense John Hammond Jr., una de las figuras centrales del revival del blues de los años sesenta y un puente viviente entre los clásicos del Delta y el público contemporáneo, murió este sábado 28 de febrero a los 83 años, según confirmaron allegados a su entorno artístico.

Nacido el 13 de noviembre de 1942 en Nueva York, Hammond fue hijo del legendario cazatalentos de Columbia Records, John Hammond Sr., aunque no creció junto a él tras la separación de sus padres. Su educación sentimental, más que doméstica, fue musical: descubrió la guitarra en la secundaria y quedó fascinado con la técnica del slide. Ver a Jimmy Reed en el Apollo Theater marcó un punto de no retorno.

En plena efervescencia del folk revival estadounidense, a comienzos de los años sesenta, Hammond abandonó una beca en Antioch College para dedicarse de lleno al blues. En 1962 ya era una presencia habitual del circuito de cafés y festivales de la Costa Este, donde interpretaba repertorio de maestros como Mississippi John Hurt, Rev. Gary Davis y Skip James, figuras redescubiertas por aquella primera gran “renovación” del género. Con apenas 20 años había sido entrevistado por The New York Times y ya era considerado un número artístico importante.

Algunos críticos lo describieron como un “Robert Johnson blanco”, comparación que él nunca buscó pero que ilustra su intensidad interpretativa. Hammond construyó una identidad propia: solo en escena, guitarra acústica, armónica sujeta al cuello, voz áspera y expresiva, y una presencia sobria que devolvía a la vida canciones de los años treinta, cuarenta y cincuenta. Sin embargo, también supo liderar formaciones eléctricas con solvencia y energía.

En 1966, cuando vivía en el Village neoyorquino, fue testigo de la llegada de un joven guitarrista llamado Jimi Hendrix en busca de oportunidades. Hammond lo ayudó a conseguir actuaciones en el Cafe Au Go Go. Allí sería descubierto por Chas Chandler, quien lo llevaría a Inglaterra y lo catapultaría a la fama. “La siguiente vez que lo vi, un año después, ya era una estrella en Europa”, recordaría Hammond décadas más tarde.

A lo largo de los años sesenta y setenta grabó y tocó con músicos como Robbie Robertson, Duane Allman, Dr. John, Charlie Musselwhite, Michael Bloomfield y David Bromberg, ampliando su paleta sonora sin abandonar la raíz.

Su discografía, que supera las dos docenas de álbumes, incluye registros fundamentales como I Can Tell —grabado con Bill Wyman—, Southern Fried (1968), Source Point (1970) y la serie de trabajos para Point Blank/Virgin en los años noventa, entre ellos Got Love If You Want It, Trouble No More —producido por J.J. Cale— y Found True Love. Ya en el nuevo milenio publicó discos como Ready for Love (2002), producido por David Hidalgo, In Your Arms Again (2005), Push Comes to Shove (2007), el crudo Rough & Tough (2009) y el directo solista Timeless (2014).

Hammond nunca se presentó como compositor. Su misión fue otra: custodiar y revitalizar el cancionero clásico del blues. Con cada interpretación, invitaba al público a retroceder en el tiempo y descubrir a los autores originales. Esa tarea —más curatorial que autoral, pero no menos creativa— le valió el respeto de colegas y críticos.

Estuvo dos veces en la Argentina. La primera se presento como telonero del legendario Albert Collins en el Teatro Gran Rex, en los noventa, y la segunda fue con show propio en en el ND Ateneo en 2005.

Radicado en el norte de Nueva Jersey, continuó girando por Estados Unidos, Canadá y Europa hasta avanzada edad. En escena, ya fuera solo o con banda, conservaba la intensidad de sus comienzos. Su muerte cierra un capítulo esencial del blues moderno: el de un intérprete que entendió que la tradición no es un museo, sino un fuego que se mantiene encendido al pasarlo de mano en mano. #AgenciaNA