Buenos Aires, 6 marzo (NA) – El regreso de la delegación de Rusia a la próxima Bienal de Arte de Venecia, de la que había sido excluida tras la invasión de Ucrania en 2022, generó incomodidad en el Gobierno italiano, que se apresuró a aclarar que la decisión corresponde exclusivamente a la organización del evento.
La 61ª edición de la Bienal de Arte de Venecia abrirá sus puertas el 9 de mayo con la participación de 99 pabellones nacionales, entre ellos siete que se presentan por primera vez en la historia de la muestra, como el de El Salvador.
La polémica se desató luego de que el presidente de la Bienal, Pietrangelo Buttafuoco —en el cargo desde octubre de 2023— confirmara que invitó a todos los países interesados en participar, incluidos aquellos que actualmente se encuentran involucrados en conflictos armados. En ese grupo figuran Rusia, Ucrania, Israel, Irán y Bielorrusia.
“Todos los países que en estos momentos están en guerra llegarán a Venecia. Yo abro a todos, sin excluir a nadie”, afirmó Buttafuoco en una entrevista con el diario La Repubblica, al defender la decisión de mantener el carácter universal del encuentro artístico.
Rusia, que posee un pabellón permanente en los jardines de la Bienal desde 1914, presentará el proyecto The tree is rooted in the sky (“El árbol ha arraigado en el cielo”), mientras que Ucrania participará con la propuesta Security guarantees (“Garantías de seguridad”).
En paralelo, como evento colateral, también se exhibirá el proyecto Gaza – No words. See the exhibit (“Gaza – Sin palabras. Contempla la exposición”), impulsado por el Palestine Museum US.
España participará con la muestra Los restos, comisariada por Carles Guerra, y también estarán representados varios países latinoamericanos, entre ellos Argentina, Chile, Cuba, Guatemala, México, Panamá, Perú y Uruguay.
MALESTAR EN EL GOBIERNO ITALIANO
La confirmación del regreso ruso generó reacciones en el Ejecutivo italiano, que mantiene una firme postura de apoyo a Ucrania desde el inicio del conflicto. El ministro de Cultura, Alessandro Giuli, subrayó en un comunicado que la presencia de Rusia responde a “una decisión autónoma” de la Fundación de la Bienal.
En el mismo texto, el funcionario destacó el compromiso de Italia con la protección del patrimonio cultural ucraniano afectado por los ataques rusos. Entre otras iniciativas, recordó que el país participa en los trabajos de reconstrucción de la catedral ortodoxa de Odesa, gravemente dañada por bombardeos durante la guerra.
Buttafuoco, por su parte, defendió la inclusión de todos los países bajo la idea de que el arte puede servir como espacio de diálogo incluso en contextos de conflicto. “La Bienal es un espacio de convivencia para el planeta”, sostuvo.
Desde el inicio de la guerra en Ucrania, la eventual participación de artistas o instituciones rusas en eventos culturales italianos ha sido motivo de debate. En la última edición de la Mostra de Cine de Venecia, también organizada por la Bienal, la presencia de la bandera rusa entre los países participantes provocó críticas de la embajada ucraniana en Italia.
El debate también alcanzó a otras instituciones culturales del país. En febrero de 2022, el teatro La Scala de Milán prescindió del director ruso Valeri Guérguiev, cercano al presidente Vladímir Putin, después de que el músico se negara a condenar la invasión de Ucrania.
Pese a ello, el coliseo milanés ha defendido en varias ocasiones la necesidad de no restringir la circulación de la cultura por razones políticas. Ese mismo año inauguró su temporada con Boris Godunov, de Modest Músorgski, y recientemente dedicó su apertura a una obra de Dmitri Shostakóvich.
La próxima Bienal de Venecia volverá así a situar el debate entre cultura y política en el centro de la escena internacional. #AgenciaNA






