Buenos Aires, 5 febrero (NA) – La periodista gastronómica Victoria Zumalacárregui habló sobre la nueva entrega de “Me voy a comer el mundo”, el ciclo de viajes y cocina que lleva una década al aire y que estrena episodios grabados en Austria, Holanda y Alemania, por la pantalla de El Gourmet a partir del 6 de febrero, a las 21.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, explicó el enfoque del formato, adelantó particularidades culinarias de los destinos y compartió su mirada sobre la divulgación gastronómica.
“Me voy a comer el mundo es un programa que ya llevamos haciendo 10 años. Cada capítulo se graba en un país distinto y el objetivo es mostrar cómo se come y cómo se vive en ese lugar”, detalló.
La conductora remarcó que el diferencial del ciclo es el contacto directo con habitantes locales: “Todas las personas que salen conmigo son personas locales que hablan español y que nos llevan a sus restaurantes favoritos, a sus mercados favoritos e incluso a sus propias casas”.
Según explicó, la propuesta busca construir un retrato genuino de cada cultura culinaria: “El propósito del programa es tener una idea muy real y muy genuina de cómo se come en ese lugar, tanto en los restaurantes como en las propias casas”.
Zumalacárregui señaló que no son países que suelan encabezar los rankings de cocina más popular, pero que allí encontró platos y tradiciones muy interesantes.
“No son países muy populares por su gastronomía, no es como si dices Italia o Japón. Y sin embargo sí que he descubierto platos muy ricos”, contó.
Además, definió esas cocinas como propuestas más bien “humildes”, atravesadas por el clima y la historia.
Sobre Holanda, destacó la influencia colonial y comercial en su mesa: “Hay un montón de restaurantes indonesios porque hace años hubo una colonia de holandeses que se fueron a Indonesia y luego volvieron, y también muchos indonesios fueron a Holanda. Se come realmente bien”.
En Alemania, mencionó la sorpresa que le generó la temporada del espárrago: “Todo el mundo piensa que comen solamente patata y cerdo, pero grabamos en temporada de espárrago y hay un montón de platos que se hacen en casas y restaurantes con espárrago verde y blanco”.
En Austria, en la región del Tirol, relató que una pareja mayor la invitó a su casa y preparó panqueques como plato principal de la cena: “No era postre ni merienda ni desayuno: era plato principal de la cena”.
Asimismo, consideró que el programa permite ver lugares a los que muchos espectadores no pueden acceder fácilmente y, sobre todo, desde una cercanía poco habitual para el turismo tradicional: “Metiéndote en casa de la gente local. Esto, aunque vengas de turista, no vas a hacerlo nunca”.
Zumalacárregui aclaró que su rol no es el de chef sino el de comunicadora gastronómica: “Yo no soy cocinera y tampoco pretendo serlo. Mi labor no es cocinar, sino acompañar a quien está cocinando”. Desde ese lugar, vinculó su tarea con el periodismo especializado y el contacto humano.
Al ser consultada sobre qué consejo daría a quienes empiezan en este camino, fue directa: “Primero, te tiene que encantar, porque sin pasión no se llega a ningún lado. Y hay que estar muy abierto”.
Enfatizó la importancia de dejar de lado prejuicios al viajar y probar sabores nuevos: “Hay que mirar la vida sin prejuicios y viajar sin prejuicios, porque si no te pierdes la mitad del país y la mitad de la cultura”.
Sobre el cierre, eligió sus gastronomías preferidas y después de la española, ubicó a la peruana en el primer lugar: “La comida peruana es mi favorita porque tienen costa, sierra y selva, tres ecosistemas súper diferentes”.
Finalmente, valoró la enorme variedad de productos, como las miles de variedades de papa, y la fusión con tradiciones chinas y japonesas: “Toda esa variedad de producto junto con esas influencias me parece muy top”.
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