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Mercedes arranca a producir la Sprinter en La Matanza, en medio del debate por impuestos y exportaciones

Buenos Aires, 6 febrero (NA) – La planta de Mercedes-Benz ubicada en Virrey del Pino, partido de La Matanza, comenzará la semana próxima la producción de la nueva Sprinter con transmisión automática, un hito relevante para el segmento de utilitarios y para la industria automotriz local por su orientación al mercado externo.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el inicio de la fabricación se da con el lanzamiento comercial previsto para el primer semestre de 2026 y con un plan productivo que apunta a consolidar a la Sprinter como uno de los principales vehículos de exportación fabricados en el país. Desde la compañía señalaron que el objetivo es abastecer tanto mercados regionales como, en una etapa posterior, avanzar con envíos a destinos más exigentes como Estados Unidos y Canadá.

En ese contexto, el gobernador bonaerense Axel Kicillof mantuvo un encuentro con Daniel Herrero, CEO de Prestige Auto —la empresa que controla la operación local de Mercedes-Benz—, junto al ministro de Producción provincial, Augusto Costa. Según lo informado oficialmente, la reunión estuvo centrada en inversiones, continuidad productiva y proyecciones de exportación vinculadas a la planta de La Matanza.

PRODUCCIÓN PREVISTA Y PERFIL EXPORTADOR

Más allá del plano institucional, los datos industriales marcan la relevancia del proyecto. Mercedes-Benz prevé producir cerca de 20.000 unidades de Sprinter durante 2026 en Virrey del Pino. De ese total, unas 11.000 unidades ya estarían comprometidas para mercados regionales, lo que garantiza un piso de actividad para la planta durante el año.

En 2025, la fábrica produjo 15.680 unidades del utilitario, de las cuales 9.300 fueron exportadas. Esa relación confirma el perfil externo del modelo y explica la incorporación de la versión automática, una variante especialmente demandada en flotas, logística urbana y mercados donde este tipo de transmisión es prácticamente un estándar.

La producción local de la Sprinter se inscribe, además, en una nueva etapa para la marca en el país. A mediados de 2025, Prestige Auto —conducida por Daniel Herrero y Alfonso Prat-Gay— asumió la representación total de Mercedes-Benz en Argentina y anunció la continuidad de los 1.800 puestos de trabajo existentes, junto con una inversión estimada en 100 millones de dólares para sostener la fabricación del modelo al menos hasta 2030.

EL DEBATE POR COSTOS E IMPUESTOS VUELVE AL CENTRO

El arranque de la nueva Sprinter automática coincide con un debate que volvió a escena en los últimos días tras declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre el impacto de la carga impositiva en la competitividad de la industria automotriz argentina, especialmente en materia de exportaciones.

Según datos citados en ese contexto, la producción de autos destinados al exterior enfrenta una carga impositiva total cercana al 12%, una vez considerados reembolsos y regímenes de promoción vigentes. De ese porcentaje, una parte mayoritaria corresponde a impuestos provinciales y tasas municipales, mientras que el resto se reparte entre tributos nacionales como Débitos y Créditos y derechos de exportación.

Más allá del cruce político, el punto técnico es seguido de cerca por las terminales: en un sector de márgenes ajustados y fuerte competencia regional, cada punto porcentual de costo incide directamente en la posibilidad de adjudicar mercados externos frente a plantas instaladas en otros países.

UN POLO CLAVE PARA LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ

La planta de Virrey del Pino forma parte de un entramado productivo más amplio. La provincia de Buenos Aires concentra seis de las once plantas automotrices del país, lo que la convierte en el principal distrito industrial del sector, junto con los polos de Córdoba y Santa Fe.

En ese escenario, el inicio de la producción de la Sprinter automática refuerza el rol de La Matanza como polo estratégico para la industria nacional, con impacto directo en empleo, proveedores y generación de divisas. El desafío, coinciden fuentes del sector, pasa por sostener volumen y exportaciones en un contexto donde los costos estructurales siguen siendo una variable clave.

Con la Sprinter como protagonista, el utilitario vuelve a funcionar como termómetro del sector automotor argentino: un producto que combina producción local, empleo industrial y vocación exportadora, y que vuelve a poner en foco las condiciones necesarias para competir en los mercados internacionales durante 2026. #AgenciaNA