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Ruslan Khamarov, “el femicida ucraniano”: engañó y luego asesinó a 11 mujeres en tres años

Por Gastón Marote.

Buenos Aires, 8 febrero (NA) — Ruslan Rakhimovich Khamarov, conocido como “el femicida ucraniano”, fue uno de los asesinos más temidos y sanguinarios de ese país, ya que entre 2000 y 2003 mató a 11 mujeres.

Nacido en Berdiansk en 1973, Khamarov sufrió a los 8 años el abandono de su padre, quien se convirtió al islam y se fue a la ciudad rusa de Majachkalá, y cuatro años después se suicidó su mamá al tirarse abajo de un tren.

Ante esta situación, el múltiple femicida pasó la mayor parte de su infancia en un orfanato y en la escuela secundaria, donde se graduó en 1991.

Sin embargo, al mismo tiempo que terminaba el colegio fue juzgado por robo y condenado a dos años y medio de prisión, por lo que fue liberado en 1993.

Entre 1993 y 1997 vivió en la ciudad ucraniana de Zaporizhia, donde siguió con su ola de asaltos y luego, entre 1997 y 2000 pasó parte de su nueva condena en un hospital psiquiátrico.

En 2000 fue liberado y regresó a Berdiansk, donde sus familiares le habían comprado una habitación, aunque Khamarov no trabajó en ningún otro lugar durante un tiempo.

En noviembre de 2000, arrancó con los femicidios y su primera víctima fue una mujer de 47 años, aunque luego eligió optó por elegir chicas más jóvenes para matar.

Khamarov buscaba acercarse a las chicas en el parque, en bares o en fiestas, luego charlaba con ellas, entablaba una relación amistosa y las invitaba a su casa.

Una vez dentro de la vivienda bebía vodka antes de ponerse borracho, mantenía contacto sexual con la víctima o simplemente se disculpaba por no poder hacerlo, luego salía al pasillo, tomaba un cuchillo casero, un martillo o una botella -dependiendo la ocasión-, regresaba a la habitación y le mataba.

Después, el homicida mantenía relaciones sexuales con el cadáver, que luego arrojaba a un pozo.

Allegados al femicida señalaron que este hombre no se lavaba desde hacía semanas y parecía un indigente, pero eso no le impidió continuar con la seducción de mujeres.

Fue así que entre noviembre y febrero de 2003, mató a 11 mujeres y niñas.

La última víctima fue Polina Izvekova, una madre de 17 años, a quien este sujeto asesinó el 24 de febrero de 2003.

La madre de la joven contactó a la Policía tres días después del homicidio y fue así que el 1 de marzo, una patrulla llegó a la casa de Khamarov.

Los uniformados descubrieron el cadáver de Izvekova en el pozo, pero el femicida reveló que había “diez más”, por lo que fue detenido, mientras los peritos sacaban a la superficie el resto de los cuerpos.

“Khamarov no es un imbécil, sino un esquizofrénico. Su inteligencia es bastante alta y su construcción de frases es culta. Recuerda perfectamente dónde, qué, cuándo y con quién se acostó. Conocía fácilmente a las chicas. Ellas acudían voluntariamente a él y tenían relaciones sexuales”, remarcó el jefe del Departamento de Asuntos Internos de la ciudad de Berdiansk, Viktor Burmakov.

Asimismo, agregó: “Normalmente, la víctima no tenía tiempo de resistirse. Envolvía el cuerpo en una sábana, lo arrojaba al pozo y lo espolvoreaba. El pozo es tan profundo que incluso en el calor del invierno el agua está fría y los cadáveres yacían como en un refrigerador. No había olor. Estaba en medio de la nada. Así que no había señales de los vecinos”.

El examen psicológico precisó que el femicida estaba “cuerdo” en el momento de los asesinatos, por lo que el 9 de febrero de 2004 se inició el juicio a puertas cerradas, porque una de las víctimas era menor de edad.

Khamarov finalmente recibió el castigo más alto de ucrania, que fue la cadena perpetua.

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