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Verasay: “El bloque de diputados que presido tiene la visión del radicalismo que gobierna”

Buenos Aires, 8 febrero (NA) – La jefa del bloque de diputados nacionales de la Unión Cívica Radical, Pamela Verasay, afirmó hoy que la bancada que preside “tiene la visión del radicalismo que gobierna” en varias provincias, y que según ella hizo la “lectura correcta” de “las demandas” de una ciudadanía que viene acompañando mayoritariamente el rumbo general de la gestión de Javier Milei.

En una entrevista exclusiva con la Agencia Noticias Argentinas, la legisladora mendocina alineada al gobernador Alfredo Cornejo defendió el rumbo general del Gobierno y se desmarcó del camino que tomó un grupo de diputados radicales que optó por integrar el bloque de Provincias Unidas, con un perfil más opositor al suyo.

De perfil bajo y contagioso gesto alegre, Verasay atendió a este medio en su despacho en el Palacio Legislativo, donde se tomó el tiempo de explicar con paciencia y en profundidad su postura y la de la bancada UCR sobre los temas que dominan la agenda de las sesiones extraordinarias del Congreso.

LA ENTREVISTA COMPLETA

¿Cuál es la expectativa en este reinicio de las sesiones extraordinarias?

Mucha expectativa, porque finalmente la Cámara de Diputados va tener una buena noticia, con mucho consenso y después de haber trabajado durante un año. El régimen penal juvenil tuvo un dictamen con 77 firmas. Es la actualización de una norma que demanda la ciudadanía. Argentina estaba desactualizada en relación a los países vecinos. Vamos a dar una herramienta, porque tampoco el régimen penal juvenil es una varita mágica con la que automáticamente vamos a bajar el ratio de delincuencia. Es una herramienta para el Ministerio, para la Justicia, para trabajar, justamente, esta franja de los inimputables, y que a partir del régimen serían parte del sistema penal. Es una herramienta para poder, de alguna manera, bajar la inseguridad. Pero no solamente es un aporte a la convivencia o a la seguridad, sino también es un aporte para que el menor que está en una situación vulnerable tome conciencia de la responsabilidad de lo que hace, y para ayudarlo a su reinserción. Otro de los de los ángulos de la ley es que se le da participación a la víctima en todo el proceso. Se escucha a la víctima, que interviene dependiendo del delito y buscando la la reparación.

La inclusión de los menores de 14 y 15 en el Código Penal también traerá aparejado una mayor demanda de infraestructura penitenciaria. ¿El Estado está preparado?

Sí, lo conversé con Laura Rodríguez Machado, que es la presidenta de la comisión de Legislación Penal y coincidimos en que se requiere una partida para esta reorganización. Las provincias también van a necesitar fondos y no es que los sacan de la galera. Hay una población que está siendo atendida por cada una de las provincias. Para las nuevas medidas que te pide el régimen penal juvenil habrá que discutir recursos. En algunos casos van a necesitar mejorar la infraestructura para que los menores no estén en contacto con los adultos, y en otros casos, ampliar las políticas sociales, porque las medidas complementarias del régimen penal juvenil te dicen que vos, al menor, tenés que garantizarle educación y atención psicológica.

¿Cómo se hace para pedirle recursos a un Estado nacional que permanentemente está diciendo que no hay plata?

Una de las modificaciones que se va a plantear al dictamen que se firmó es que en lugar de dejar a discrecionalidad del jefe de gabinete la asignación de partidas, se habilite que las provincias tengan un convenio para discutir cómo implementar esta ley.

¿Considera necesaria la reforma laboral que impulsa el Gobierno?

No nos podemos oponer cuando vos tenés un 45% de trabajadores en la informalidad, una ley que hace 40 años no se toca de fondo, cuando tenés una tasa de judicialización de 114 juicios cada 10.000 trabajadores, mientras que en Chile, acá al lado, son 6 juicios cada 10.000 trabajadores. Y además los convenios colectivos que hoy se firman reflejan una realidad productiva de una Argentina que cambió, con cláusulas económicas que incrementan el costo para el empleador y hasta diría que para el trabajador también, porque hoy estamos discutiendo aportes compulsivos que se descuentan automáticamente en el recibo del sueldo, esté o no esté afiliado. Otro punto que vamos a discutir y que espero que salga aprobado es la (eliminación de la) ultraactividad de los convenios colectivos. Hay convenios que por la vigencia de este mecanismo se renuevan automáticamente. Entonces, si esta ley sale aprobada, todos los años los sindicatos van a tener que discutir con el empleador la realidad.

Algunas cámaras empresarias temen que al priorizarse los acuerdos por empresa se pierda el equilibrio del sistema de la negociación colectiva y aumente la litigiosidad…

Yo estoy de acuerdo con que cambie el orden prelación de los convenios colectivos, porque si yo tengo una empresa que está dispuesta a generar un convenio colectivo con algunas condiciones más beneficiosas que el convenio actual de la actividad, hoy no lo puedo aplicar. Y esto es así porque el orden me indica a mí que el convenio nacional manda por el individual. Con esta reforma se da vuelta la pirámide.

¿Pero no se termina precarizando al sindicato como instrumento para la negociación de los derechos colectivos?

No hay mayor precarización que tener una norma antigua que no refleja la Argentina de hoy, que tiene un 45% de informalidad.

Hay sectores que cuestionan que esta reforma laboral vaya a crear fuentes de trabajo registrado y aseguran que los que los que tienen empleo formal van a perder derechos…

No hay reducción de derechos porque si no ahí sí estaríamos violando principios de materia laboral. Obviamente esto no es la varita mágica. La ley de Contratos de Trabajo es una herramienta para discutir el costo laboral del empleo argentino. Lo que va a hacer es, primero que nada, reducir la incertidumbre de cuánto le sale al empleador contratar a una persona y los costos que tiene que tener en cuenta a la hora de desvincular a una persona. Porque lo cierto es que hoy no lo sabíamos. La nueva ley lo que hace es trazar una senda en donde cada riesgo que vos le sacas o cada incertidumbre que borrás, eso se traduce en plata. La vigente tiene grises y hay un margen de riesgo que trae incertidumbre y por ende no hay motivación para formalizar o para contratar a personas. Hay un montón de grises que terminan siendo saldados con esta reforma y lo que hace es poner blanco sobre negro sobre el costo laboral. Vos me decís, ¿esto trae nuevo trabajo? Per se no, pero es una herramienta que ayuda a ver si finalmente entramos en este camino de crecimiento que estamos mirando para la Argentina, de reglas claras en el tiempo y seguridad jurídica que nos piden de afuera para la llegada de inversiones.

La creación del Fondo de Asistencia Laboral en la órbita de ANSeS como mecanismo para financiar las indemnizaciones trajo bastante polémica. ¿Qué piensa sobre este punto?

Nosotros vamos a acompañar. Con la creación del Fondo de Asistencia Laboral, que es el empleador elige si su 3% (de contribuciones patronales) lo sigue contribuyendo al SIPA o va a este fondo, que en definitiva va a ser el que va a ayudar a pagar una una indemnización en el momento en el que se produzca el despido. Obviamente que ahí hay una discusión con el sistema previsional, que es muy complejo y tiene déficit. Reconozco la inquietud sobre esos tres puntos que van a ir al FAL. Ahora, también es cierto que quien te lo reclama hizo moratorias sin aportes “a troche y moche”, y eso derivó en que hoy no tengamos los cuatro trabajadores activos que necesitamos para cubrir a un jubilado, sino que tenemos una tasa mucho más baja. Lo que me molesta es los que te lo reclaman gobernaron durante mucho tiempo, y tampoco se ocuparon de discutir el sistema previsional completo.

Hay una controversia aún no saldada con los gobernadores aliados respecto de la reducción de la alícuota de Ganancias a empresas por el impacto negativo que tendrá en la coparticipación.

Entiendo que el punto de tensión hoy es ese: el capítulo impositivo de la ley. Hay múltiples opciones dando vuelta de cómo solucionar eso, desde una implementación progresiva, que se aplique solamente a micro empresas y pymes, hasta el extremo de no discutir lo impositivo en esta reforma. No puedo darte seguridad sobre eso, porque es algo que lo está discutiendo el Senado. Lo que sí creo es que hay que trabajar en una política que tienda a reducir la presión fiscal. ¿Queremos que la Argentina crezca? Si la respuesta es sí, entonces nos tenemos que poner todos de acuerdo para avanzar. Es cierto que las provincias más predispuestas van a ser aquellas que hayan ordenado sus cuentas. Las buenas administraciones que lograron que su presupuesto refleje recursos y gasto equilibrado van a ser las que mejor condiciones van a tener para dar este debate. Puntualmente en Mendoza, si nos hubiéramos quedado con la visión fiscalista de recaudar más, no hubiéramos podido bajar ingresos brutos, que es el impuesto más distorsivo de los últimos diez años. Mendoza viene reduciendo impuestos con resultados que no son mágicos ni inmediatos, pero ha ido acomodando su presión impositiva a la baja.

¿Qué piensa de la Oficina de la Respuesta Oficial que lanzó el Gobierno para desmentir supuestas operaciones mediáticas?

Nosotros siempre estamos por la libertad de expresión. Alberto Fernández tuvo un observatorio de los discursos de odio.

A Marco Lavagna no le permitieron implementar el nuevo sistema de medición de precios y renunció. ¿Este escándalo mancha la credibilidad del INDEC y echa un manto de sospecha?

El Gobierno tiene un activo muy valioso y tiene que ver con que en los dos años que pasaron, efectivamente, hubo una baja inflación. Eso no lo puede negar nadie. Logró, con un ajuste muy fuerte, muy duro, equilibrar los gastos de la Argentina, de acuerdo a sus ingresos. Entonces creo que es un tema que el Gobierno tiene que prestarle atención.

La UCR viene de varias décadas de crisis de representatividad, que se profundizó en el último tiempo al punto que se rompió el bloque y en la bancada oficial de diputados nacionales, que usted preside, apenas quedaron seis integrantes y otro grupo fue absorbido por Provincias Unidas.

Fue un debate constante. En el bloque que presido está la visión del radicalismo que gobierna, del radicalismo que gestiona y que intenta sistemáticamente leer las demandas ciudadanas. Eso fue lo que le planteamos a Unión Cívica Radical del Comité Nacional, en donde hasta hace poco la posición (con Martín Lousteau como presidente) era más de oposición dura, perdiendo muy de vista lo que la ciudadanía te estaba demandando. Lo advertimos al comienzo de la gestión de Milei, lo transitamos en el congreso, en los debates más duros que tuvimos, y lamentablemente el resultado de octubre confirmó este retroceso en la representación en las bancas del radicalismo. Esto tiene un poco que ver con cómo algunos radicalismos provinciales interpretaron a la ciudadanía. Los gobernadores radicales, que es nuestro activo, hicieron la lectura correcta.

¿”El radicalismo que gobierna”, como usted lo denomina, no corre el riesgo de entrar en una zona de indiferenciación con el oficialismo y que al final se difuminen las fronteras entre La Libertad Avanza y la oposición dialoguista?

Nosotros trabajamos en una alianza electoral el año pasado, pero el origen de eso es compartir una visión y la comprensión de la ciudadanía. No podemos perder más tiempo. Si al Gobierno le va bien, le va a ir bien a la Argentina y por ende a las provincias. Cuando trabajamos leyes en el Congreso, compartimos una visión general, pero después hay matices y diferencias. Por ejemplo en cuanto al Régimen Penal Juvenil, el oficialismo aceptó modificaciones y eso tiene que ver con un diálogo. No hay confusión. Nos une la visión de una Argentina con equilibrio fiscal, con crecimiento, y tenemos matices. Hoy por suerte esos matices los vemos volcadas en mejores leyes.

Falta mucho para el 2027. ¿Cuál va a ser la política de alianzas del radicalismo? ¿Van a ir con el Gobierno o con una propuesta propia con otros actores?

Aspiro a que el radicalismo haga la interpretación de la ciudadanía para poder tener un algo competitivo. Nos une no solamente el pragmatismo electoral o la arquitectura de una alianza, sino esta visión de que hay cosas a las que ya no podemos volver. Ya instalamos el equilibrio fiscal, la baja de impuestos, la apertura de la Argentina al mundo. Me parece que todo va a depender de un acuerdo programático para adelante. Es lo que yo puedo decirte hoy. La Libertad Avanza ganó en el 2023. Desde ese momento a ahora cambiaron cosas. Aparecieron nuevas alianzas y la propia práctica política de La Libertad Avanza también cambió. En mi provincia fuimos juntos “Cambia Mendoza” más La Libertad Avanza. Hay una visión de los que compartimos el camino pragmático. Después se puede confluir o no, pero la verdad que sería hacer mucha futurología.

¿Qué balance hace del Gobierno hasta ahora?

En términos generales, el balance es positivo porque bajó la inflación, que es un impuesto que afecta a todos, y en particular a los más vulnerables, y creo que eso nos debe interpelar para ordenar prioridades. Si vos tenés una política que definitivamente ayuda a disminuir la pobreza, creo que es positivo. Si vos tenés una decisión de que el Estado no puede gastar más de lo que los contribuyentes ponen, es una definición que para mí es positiva, y hay que seguir acompañando. Entender al Estado en su tamaño justo, que atienda a la ciudadanía, pero no un Estado paternalista, lo comparto, creo que es positivo.

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