Buenos Aires, 16 febrero (NA) – La dirección de la Berlinale salió en defensa de su jurado y, en particular, de su presidente, el cineasta alemán Wim Wenders, tras la controversia generada por sus declaraciones en las que rechazó vincular el cine con posicionamientos políticos explícitos.
En la rueda de prensa inaugural del festival, Wenders sostuvo que “como cineastas debemos mantenernos al margen de la política, porque si hacemos películas con un enfoque puramente político, entramos en el terreno de la política y nosotros somos el contrapeso de la política, somos lo opuesto a la política”.
Sus palabras respondieron a la pregunta de un periodista que cuestionó la falta de una postura crítica del certamen frente al conflicto en Gaza, en contraste con el respaldo expresado en otras ediciones al pueblo ucraniano e iraní. La polémica derivó en la cancelación de la escritora india Arundhati Roy, quien tenía previsto presentar una película en la sección de clásicos. “Oírles decir que el arte no debería ser político es asombroso”, declaró la autora, ganadora del Booker por El dios de las pequeñas cosas.
En un comunicado publicado en la web oficial del festival, su directora, la estadounidense Tricia Tuttle, defendió la libertad de expresión de los invitados. “Los artistas tienen el derecho a ejercer la libertad de expresión como deseen. No se debe esperar que comenten sobre todos los debates generales sobre las prácticas pasadas o actuales de un festival, sobre las que no tienen control”, afirmó. Y agregó que tampoco se les debe exigir que respondan a todos los temas políticos planteados, salvo que así lo deseen.
La organización del festival emitió además una declaración institucional en la que señaló la importancia de “alzar la voz en defensa de nuestros cineastas y, especialmente, de nuestro jurado y de su presidente” ante la “tormenta mediática” surgida tras la conferencia de prensa del primer día.
Según la Berlinale, las críticas se basan en declaraciones “desvinculadas no solo del contexto de las conversaciones, sino también de la trayectoria y los valores que estos artistas representan”. El certamen subrayó que su responsabilidad es “crear un espacio en el que se puedan escuchar y respetar diversas perspectivas, tanto en las propias películas como por parte de quienes las realizan, incluidos aquellos que trabajan con fuertes impulsos políticos”.
Otros invitados también evitaron pronunciarse sobre asuntos de actualidad. La actriz Michelle Yeoh, distinguida con el Oso de Oro honorífico, eludió preguntas sobre la situación política en Estados Unidos y se centró en hablar de cine. “Mejor no hablar de algo de lo que no sé”, dijo. El actor Neil Patrick Harris manifestó sorpresa por la cantidad de preguntas políticas recibidas y afirmó: “Me interesan las cosas apolíticas”, durante la presentación de Sunny Dancer.
Las posturas contrastan con la intervención de la actriz británica Tilda Swinton, quien al recibir el premio honorífico en la edición anterior denunció la situación en Gaza y la calificó como “asesinato en masa facilitado internacionalmente”. #AgenciaNA






