Buenos Aires, 25 febrero (NA) — Efectivos de la Dirección General de Cooperación Internacional de la Policía Federal Argentina (PFA) extraditaron a Turquía a un ciudadano de esa nacionalidad, sobre quien pesaba un pedido de captura internacional emitido por Interpol, acusado de integrar una organización criminal dedicada al lavado de activos.
El sujeto, cuya identidad no fue confirmada, había ingresado a la Argentina a mediados de diciembre del año último, cuando fue detectado por Migraciones; por lo tanto, personal de la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones de la PFA corroboraron la vigencia del pedido internacional y procedieron a su arresto, dando intervención a la Oficina Central Nacional (OCN) de Ankara.
Asimismo, y en las últimas horas una comisión policial de Turquía arribó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde asumió la custodia del detenido y concretó su traslado a la ciudad de Estambul, donde será juzgado por los delitos cometidos.
La causa se había originado en junio de 2021, cuando la justicia turca detectó importantes movimientos financieros desde una billetera virtual de criptoactivos por una suma altamente sospechosa, cercana a los 3 millones de dólares.
Según supo la agencia Noticias Argentinas, lo que llamó particularmente la atención de los investigadores fue que dichos fondos, cuya procedencia se desconocía, habían sido transferidos a la cuenta del líder de una red criminal que ya se encontraba bajo investigación.
Las pesquisas realizadas por las autoridades turcas permitieron establecer que detrás de esas cuantiosas transferencias operaba una banda dedicada al lavado de activos provenientes de apuestas, juegos de azar ilegales, actividades vinculadas al fútbol y diversas competiciones deportivas.
En ese contexto, se logró identificar al individuo extraditado en las últimas horas, quien participaba activamente de las maniobras delictivas mientras, de manera paralela, se desempeñaba como gerente del casino de un importante hotel ubicado al norte de Turquía, en la zona de Girne Kyrenia, sobre la costa mediterránea.
Asimismo, con el avance de la investigación se determinó que la organización utilizaba múltiples cuentas para realizar apuestas y generar ganancias ilícitas. El mecanismo de blanqueo consistía en transferir el dinero entre distintas cuentas bancarias, instituciones de pago y proveedores de servicios de criptoactivos.
Posteriormente, los fondos eran fragmentados en numerosas transferencias de bajo monto con el objetivo de dificultar su rastreo. Finalmente, el dinero era utilizado para la compra de criptoactivos, que luego eran enviados a las billeteras del líder de la estructura y de otras diez personas que participaban en las maniobras ilegales.
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