Buenos Aires, 26 febrero (NA) — Cuba afirmó que las diez personas a bordo de la lancha con bandera estadounidense que fue atacada por las Tropas Guardafronteras cubanas —cuatro de las cuales fallecieron— son connacionales residentes en Estados Unidos que intentaban “infiltrarse” en la isla para desatar el “terrorismo”, mientras que el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, declaró que Washington investigará el incidente y que están “preparados para reaccionar en consecuencia”.
En un comunicado citado por Cubadebate y difundido por la Agencia Noticias Argentinas, el gobierno cubano precisó: “Todos los participantes son cubanos residentes en los Estados Unidos. La mayoría de ellos con un historial conocido de actividad delictiva y violenta”.
El texto oficial señala que dos de los ocupantes, Amijail Sánchez González y Leordan Enrique Cruz Gómez, eran buscados por las autoridades cubanas por su supuesta implicación en la promoción, planificación, organización, financiamiento, apoyo o comisión de acciones enmarcadas como terrorismo, ya sea en el territorio nacional o en otros países.
El Ministerio del Interior de Cuba informó que la embarcación transportaba a diez personas armadas con la supuesta intención de llevar a cabo una “infiltración con fines terroristas”.
El saldo comunicado por La Habana fue de cuatro muertos y seis heridos, todos ciudadanos cubanos residentes en Estados Unidos. Además, el ministerio indicó haber incautado fusiles de asalto, armas cortas, cócteles molotov, chalecos antibalas y otros elementos.
Desde Washington, Rubio afirmó que Estados Unidos investiga lo sucedido y sostuvo que “a medida que recopilemos más información estaremos preparados para reaccionar en consecuencia”, en declaraciones durante la reunión de la Comunidad del Caribe (CARICOM) en San Cristóbal y Nieves.
Ante la consulta sobre si el episodio podría haber involucrado a personal del gobierno estadounidense o ser una operación oficial, el secretario de Estado respondió: “no”.
En mensajes publicados por el Departamento de Estado en la red social X, Rubio añadió: “Vamos a averiguar exactamente qué sucedió y quiénes estuvieron involucrados. No nos vamos a conformar con lo que nos digan otros”, y aseguró estar “muy seguro” de que podrán conocer los hechos “de forma independiente”, subrayando: “En Estados Unidos no tomamos decisiones basándonos en lo que dicen las autoridades cubanas”.
Por su parte, la portavoz de la Cancillería de Rusia, María Zajárova, aseguró que el incidente frente a las costas de Cuba fue provocado por Washington con el objetivo de agudizar las tensiones.
Zajárova calificó el hecho como una “provocación agresiva de Estados Unidos, cuyo propósito es escalar la situación y detonar el conflicto”.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, elogió la actuación de los guardacostas cubanos al neutralizar la lancha rápida de bandera estadounidense y sostuvo que, ante las confesiones de los detenidos sobre sus intenciones terroristas, “no hay margen para la discusión”, validando así la respuesta de La Habana frente a lo que calificó de provocaciones destinadas a desestabilizar la región.
Peskov advirtió sobre el peligroso aumento de las tensiones en torno a la isla y realizó un llamado a la moderación internacional para evitar acciones provocadoras en relación con Cuba, aludiendo a intentos, según su visión, orquestados desde Estados Unidos para desestabilizar al pueblo y al Gobierno cubanos.
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