Buenos Aires, 1° marzo (NA) – Laudelina Peña, tía de Loan, es una de las piezas fundamentales de la causa por la desaparición del pequeño en Corrientes y al comienzo de la investigación su nombre resonó por la extraña denuncia que realizó y luego su arrepentimiento, lo que la llevó a la cárcel.
En ese sentido, Ernesto González, abogado de Carlos Pérez y de María Victoria Caillava, hizo referencia en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas sobre la acusación de la mujer contra sus clientes por un accidente.
Quince días después de la desaparición de Loan, en cuyo tramo la causa pasó del fuero provincial al federal, Laudelina fue acompañada por su hija adolescente, el senador Diego Martín Pellegrini y el abogado José Codazzi hasta la ciudad de Corrientes para declarar ante el fiscal Gustavo Roubineau, pese a que no correspondía por la jurisdicción.
Frente al fiscal expuso que ese 13 de junio, día en el que desapareció el niño, el matrimonio atropelló a Loan con su camioneta y luego ordenó que fuera enterrado para ocultar el hecho.
Esa acusación provocó que la pesquisa diera un giro de 180° y tanto Pérez como Caillava pasaran a jugar un rol fundamental en el caso: “Acá hubo dos incompatibilidades. Primero la intervención de una persona que no tiene ningún tipo de injerencia que interfirió en la causa, y segundo que llevaron a una persona a otra jurisdicción”, expuso González.
“Hubo incompatibilidad en la competencia material y territorial porque la causa ya estaba en el fuero federal y Laudelina fue a declarar frente a un fiscal provincial a 200 kilómetros de distancia”, destacó.
El defensor señaló que en todo este entramado se hicieron las cosas mal “porque una persona que no tenía relación trasladó de una jurisdicción a otra a una persona, se cambió el fuero y, encima, en Corrientes no hay manera de que un fiscal atienda a una denunciante a las doce de la noche como ocurrió en esta ocasión”.
“Toda esa situación, no digo que complicó a mis asistidos, porque la situación de ellos sigue siendo igual, pero sí el rumbo de la causa debido a que fueron 15 días donde el accidente fue el foco principal”, remarcó.
González sostiene que en este caso no hubo accidente y que eso se comprobó: “Un dato no menos es que luego Laudelina reconoció que no existió ningún accidente, sino que le ofrecieron plata, una casa y la apretaron”.
El abogado explicó que, además de la segunda testimonial de la tía, las más de tres pericias realizadas a los rodados demuestran que no existió dicho siniestro: “El primer peritaje que se hacen en los vehículos es el odorífera, en el que se utilizan perros, y ese dio positivo, pero todas las otras pruebas de luminol y las accidentológicas no revelaron nada”.
“A Pérez y a Caillava le encontraron el papel de los malos de la película y es la realidad”, concluyó. #AgenciaNA






