Buenos Aires, 6 mayo (NA) – Mientras que el oficialismo puso en marcha las negociaciones con los dialoguistas para abrir el recinto de la Cámara de Diputados el 20 de mayo con un temario variado, la oposición baraja sus opciones, pero por el momento no activará una sesión propia para plantear la interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y para abordar proyectos propios.
La carta de pedir una sesión con agenda propia -que incluyera no solamente la situación de Adorni y el caso de la criptoestafa Libra sino también la emergencia de pymes, un nuevo régimen de licencias parentales y una ley de alivio para familias sobre endeudadas- estuvo sobre la mesa durante semanas, incluso desde antes de que el ex vocero diera su informe de gestión en el Congreso.
Sin embargo, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas de altas fuentes parlamentarias de la oposición, Unión por la Patria puso en el freezer esa medida, porque no le interesa dar un salto al vacío sin tener la garantía de los votos.
Desde el bloque de la oposición mayoritaria tuvieron que salir a parar el carro a las presiones de diputados como Maximiliano Ferraro, Mónica Frade y Esteban Paulón, que pedían poner una fecha de sesión.
“Todo el mundo se pone creativo con el culo del otro. Pero hacer honestismo a costa de los peronistas, no, porque si fallamos la lectura va a ser que Adorni salió fortalecido”, justificaron las fuentes consultas por NA.
Para convocar una sesión -señalaron- tiene que haber “semiplena prueba de que hay agua en la pileta”, porque no va a “haber piletazo sin agua”.
En la última sesión ordinaria especial en la Cámara de Diputados, la oposición se había ido con buenas sensaciones: ganó todas las votaciones de apartamiento de reglamento, incluida la de la interpelación a Adorni, con entre 121 y 125 votos.
Claramente estuvo lejos de los tres cuartos de votos necesarios para forzar el tratamiento de los proyectos en dicha sesión, pero sentó un precedente que prendió algunas señales de alerta en el oficialismo, ya que quedó muy próximo a la marca mágica de los 129.
Cautos, desde Unión por la Patria no se precipitan en lecturas sobregiradas de exitismo por el resultado de aquellas votaciones, que no eran para aprobar o rechazar proyectos por mayoría simple.
“Esas votaciones eran gratuitas. Hay que ver si algunos de los que nos acompañaron votarían igual si fuera para aprobar un expediente”, se preguntaron desde el peronismo.
“¿Para qué nos vamos a apurar nosotros si desde el otro lado la tenemos a Patricia Bullrich operando la destitución de Adorni?”, insistieron.
Incluso en la hipótesis más optimista de que la oposición convoque a una sesión y consiga quórum, la oposición enfrentaría serias dificultades para que sus pretensiones llegasen a buen puerto.
“Lo máximo que podríamos lograr ese día es el emplazamiento de las comisiones. Después hay que volver a las comisiones para dictaminar esos proyectos. No tenemos mayoría en ninguna comisión”, explicaron.
Con los circuitos políticos bloqueados para imponer una agenda propia en el recinto, por el momento la tarea de la oposición se limitará a seguir instalando los temas que afectan a la sociedad.
En la última semana, sin ir más lejos, la oposición logró visibilizar la crisis del sistema sanitario en un plenario de comisiones con cerca de 40 expositores, desde ministros de Salud provinciales hasta profesionales médicos y representantes sindicales y de los colectivos perjudicados.
También se articuló un trabajo de comisiones que expuso el drama de las pymes y los comercios, y antes de eso otra reunión sobre el flagelo de las familias endeudadas con billeteras virtuales y entidades bancarias.
Para Unión por la Patria, no hay que desayunarse el postre porque el partido es de largo aliento: “Milei está cayendo en todas las encuestas y eso puede modificar las mayorías acá en el Congreso a nuestro favor”.
“Hay que ir manejando el pulso de la política. No es de un día para el otro. No estamos para hacer testimonialismo. Cuando tengamos el número, activaremos una sesión”, advirtieron.
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