Buenos Aires, 9 mayo (NA) – La violencia extrema en Haití se cobró la vida de al menos 1.642 personas y dejó 745 heridos durante el primer trimestre de 2026, consolidando una crisis humanitaria y de seguridad sin precedentes.
Según un balance presentado por la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (BINUH), este escenario crítico es el resultado directo de los ataques perpetrados por pandillas criminales y las intensas operaciones de las fuerzas de seguridad estatales.
El informe detalló que el 69% de las víctimas fueron registradas durante acciones policiales contra las bandas armadas, un saldo que incluyó a decenas de civiles fallecidos, entre ellos niños, mientras que el 27% de las muertes fueron provocadas por las organizaciones criminales y el 4% restante por grupos de autodefensa.
El reporte del organismo internacional, según supo la Agencia Noticias Argentinas, también alertó sobre la implementación de nuevas tecnologías en el conflicto, informando que al menos 69 personas resultaron muertas o heridas por el uso de drones con explosivos.
Respecto a la situación en la capital, el responsable del BINUH, Carlos Ruiz Massieu, afirmó que “a pesar de los avances en materia de seguridad en algunas zonas del centro de Puerto Príncipe, la inseguridad es diaria e insostenible para un gran número de haitianos”.
Si bien el despliegue oficial logró limitar la expansión territorial de las bandas en el casco céntrico, los grupos criminales mantuvieron su dominio en diversas áreas mediante asesinatos selectivos, secuestros, extorsiones y la destrucción sistemática de propiedades.
La degradación social en las zonas controladas por las pandillas se manifestó también en un alarmante aumento de los crímenes de género y contra la infancia.
El documento oficial consignó que las bandas fueron responsables de actos de violencia sexual contra más de 292 víctimas, afectando principalmente a mujeres y niñas de entre 12 y 17 años mediante violaciones colectivas y explotación.
Al respecto, el organismo fue categórico al señalar que “los grupos armados siguen utilizando la violencia sexual como medio para castigar a las poblaciones que viven bajo su control, al igual que la trata de niños”, reflejando el carácter punitivo y sistemático del accionar delictivo en el país caribeño.
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