Buenos Aires, 9 mayo (NA) — El tétanos es una enfermedad grave del sistema nervioso causada por una bacteria que habita de forma silenciosa en la tierra, el polvo o la materia orgánica y puede ingresar al cuerpo a través de cualquier lesión, incluso, las más pequeñas. Una vez dentro, libera una toxina que ataca directamente el sistema nervioso, provocando rigidez extrema, dificultad para tragar y espasmos musculares intensos, que pueden comprometer la respiración.
Esta enfermedad es una carrera contra el tiempo, ya que, la medicina actual puede controlar los síntomas, pero no existe un tratamiento que elimine la bacteria una vez que la toxina se fijó, mientras que no hay cura para el tétanos y el tratamiento se centra en controlar los síntomas y las complicaciones hasta que desaparezcan los efectos de la toxina del tétanos, según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
A diferencia de la mayoría de las infecciones, el tétanos no se contagia entre personas, “la única barrera real es la prevención y haber tenido tétanos no genera inmunidad natural, por lo que la vacunación es fundamental en todas las etapas de la vida”, subraya la Dra. Valeria El Haj, directora médica nacional de Ospedyc.
El esquema nacional gratuito comienza con la vacuna pentavalente a los 2, 4 y 6 meses, continúa con refuerzos de DPT entre los 15 y 18 meses, al ingreso escolar y a los 11 años con la dTpa, mientras que, en la adultez, es necesario aplicar un refuerzo de vacuna doble adulto cada 10 años. Además, las personas gestantes deben recibir una dosis de dTpa en cada embarazo, a partir de la semana 20, para proteger tanto a la madre como al recién nacido.
LOS SÍNTOMAS
El tipo más común de tétanos se denomina tétanos generalizado, los signos y síntomas comienzan progresivamente y luego empeoran cada vez más a lo largo de dos semanas, mientras que, generalmente, comienzan en la mandíbula y avanzan hacia abajo en el cuerpo. Algunos signos y síntomas del tétanos generalizado son:
* Espasmos musculares dolorosos y músculos rígidos y que no se pueden mover (rigidez muscular) en la mandíbula
* Tensión de los músculos alrededor de los labios, que a veces causa una mueca persistente
* Espasmos dolorosos y rigidez en los músculos del cuello
* Dificultad para tragar
* Músculos abdominales rígidos
El avance del tétanos resulta en espasmos repetidos dolorosos y parecidos a una convulsión que duran varios minutos (espasmos generalizados). Por lo general, el cuello y la espalda se arquean y las piernas se tornan rígidos, los brazos se flexionan y se llevan hacia el cuerpo, y se contraen los puños.
La rigidez muscular en el cuello y el abdomen puede causar dificultades respiratorias. Estos espasmos graves pueden desencadenarse por eventos menores que estimulan los sentidos: un sonido fuerte, el contacto físico, una corriente de aire o la luz.
A medida que la enfermedad avanza, otros signos y síntomas pueden ser:
* Presión arterial alta
* Presión arterial baja
* Frecuencia cardíaca acelerada
* Fiebre
* Sudoración extrema
CUÁNDO SE DEBE CONSULTAR AL MÉDICO
Frente a una herida punzante como las producidas por clavos o alambres, mordeduras, quemaduras o lesiones con presencia de tierra, la consulta médica debe ser inmediata, ya que, no se recomienda esperar la aparición de síntomas porque el período de incubación puede variar entre 3 y 21 días.
En estos casos, el equipo de salud evaluará el historial de vacunación y determinará si corresponde aplicar la vacuna o gammaglobulina, una decisión clave que puede evitar la progresión a cuadros graves y una vacuna a tiempo puede evitar que una lesión cotidiana se transforme en una situación crítica.
“La prevención empieza antes de que ocurra un accidente. Revisar los carnets de vacunación de toda la familia y mantener los esquemas al día es una medida simple y fundamental. Si pasaron más de diez años desde la última dosis, es momento de acercarse a un centro de salud”, concluyó la Dra. El Haj.
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