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“La literatura peruana no termina con la feria: recién está empezando”

Buenos Aires, 10 mayo (NA) – Por primera vez en sus 50 años de historia, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires distinguió a un País Invitado de Honor. El elegido para inaugurar ese reconocimiento fue Perú, que durante 22 días desplegó una presencia cultural inédita en La Rural bajo el lema “Caminos que unen”. El año próximo será el turno de España.

La participación peruana incluyó más de 150 actividades literarias, artísticas y culturales, una delegación integrada por 60 agentes culturales y la exhibición de alrededor de 4.300 ejemplares provenientes de más de 130 editoriales independientes, universitarias y regionales. A eso se sumaron las presentaciones del Ballet Folclórico Nacional y de la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú.

“Más que una presencia puramente editorial, hemos apuntado a que nuestra participación sea una experiencia integral de la cultura peruana”, explicó Medalie Reyes, coordinadora general de la Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura del Perú.

La presencia peruana fue resultado de un trabajo conjunto entre los ministerios de Cultura, Educación, Relaciones Exteriores y Comercio Exterior y Turismo. Todo el programa se organizó alrededor de una idea central: el Qhapaq Ñan, la red vial incaica declarada Patrimonio Mundial que siglos atrás conectó distintos territorios de América del Sur, entre ellos Perú y Argentina.

“Así como en la antigüedad esos caminos articularon valles y cumbres, hoy buscamos que los libros, las ideas y las expresiones artísticas funcionen como espacios de diálogo y cercanía entre nuestras sociedades”, señaló Reyes.

El pabellón peruano fue concebido como una extensión de ese concepto. Inspirado en el trazado del Qhapaq Ñan, el espacio proponía un recorrido donde convivían tradición y contemporaneidad. La librería ofrecía más de 770 títulos; el auditorio concentró más de un centenar de actividades; y también hubo una zona infantil y un espacio expositivo pensado para mostrar la diversidad cultural del país.

Uno de los aspectos más celebrados de la programación fue la presencia de autores en lenguas originarias como quechua, awajún y wampis. La propuesta incluyó además el Mapa Sonoro de las 48 lenguas indígenas u originarias del Perú, una plataforma interactiva del Ministerio de Cultura que permite escuchar las lenguas vivas del país y conocer sus relatos, cantos y formas de expresión.

“Creemos que destacar nuestras lenguas originarias es una manera de reafirmar que son lenguas plenamente vigentes, con producción literaria, artística y cultural contemporánea”, sostuvo Reyes.

La respuesta del público argentino sorprendió incluso a los organizadores. “Fue conmovedor observar cómo la literatura y el arte son verdaderos territorios de encuentro”, dijo la funcionaria. También destacó la emoción de los peruanos residentes en Argentina, que encontraron en el pabellón “un reencuentro inesperado con sus raíces en el corazón de Buenos Aires”.

Para Reyes, la experiencia dejó algo más profundo que un intercambio editorial. “Los libros fueron el pretexto ideal para esa sincera fraternidad entre dos naciones”, resumió.

Aunque la feria llegó a su fin, desde el Ministerio de Cultura peruano aseguran que el diálogo recién comienza. Muchas editoriales concretaron reuniones de negocios con representantes de Argentina, Chile, España, Bolivia y Estados Unidos, mientras crece el interés internacional por las distintas voces de la literatura peruana, tanto en español como en lenguas originarias.

“El Pabellón Perú ha sido el punto de despegue para fortalecer ese puente cultural con Argentina”, afirmó Reyes. “Este diálogo no termina con el cierre de la feria: recién está empezando”.

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