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Trump inicia su visita a China para una cumbre histórica con Xi Jinping

Buenos Aires, 13 mayo (NA) — El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, inició este miércoles su visita oficial a Pekín para reunirse con su par de China, Xi Jinping, en una cumbre de máxima trascendencia internacional que llega tras meses de tensiones comerciales y bilaterales, y teniendo como fondo la guerra con Irán y el precio del petróleo.

Se trata de una cumbre entre los jefes de Estado de las dos economías más grandes del planeta, en la que Trump llegó acompañado por una delegación empresarial de peso que subraya lo qué está en juego: abrir China a las inversiones estadounidenses.

“Tenemos muchas cosas que discutir, pero no diría que Irán sea una de ellas, para ser sincero, porque tenemos a Irán muy bajo control”, comentó Trump a los periodistas el ayer antes de iniciar su visita.

Según pudo confirmar la Agencia Noticias Argentinas, Pekín amaneció bajo un operativo de seguridad excepcional, al que los medios occidentales compararon al de los Juegos Olímpicos de 2008, con cierres parciales de avenidas, mayor presencia policial y restricciones temporales en sitios históricos.

El Templo del Cielo, uno de los lugares emblemáticos de la capital, quedó reservado para actividades vinculadas a la visita presidencial, una señal adicional del nivel de control y planificación desplegado por las autoridades.

Uno de los ejes trascendentales que ocupará parte de las conversaciones entre Trump y Xi será la situación de Taiwán también, un tema crucial para Beijing que sostiene con intransigencia la consigna de “Una sola China”.

La administración de Xi ha manifestado reiteradamente su descontento con la actitud de Washington de vender armas a la isla con gobierno autónomo, ya que China reclama la pertenencia de ese territorio.

Trump planea hablar con Xi sobre un embarque de armas por alrededor de 11.000 millones de dólares para Taiwán -el más grande de toda la historia de la isla- que el gobierno de Estados Unidos autorizó en diciembre pero que aún no ha empezado a cumplir y podría ser una moneda de negociación.

La agenda de negociaciones incluye temas como comercio bilateral y acceso recíproco a los mercados estadounidense y chino; situación de la tecnología avanzada y la inteligencia artificial; restricciones para semiconductores y cadenas de suministro, y el estratégico tema de la energía.

Trump aterrizó este miércoles en Pekín tras semanas complejas signadas por la guerra con Irán y la suba del precio del petróleo que castigó las expectativas económicas y reabrió críticas incluso dentro de los Estados Unidos, donde el combustible empuja hacia arriba los precios.

Del lado de China, la economía vive una sostenida desaceleración desde la pandemia sin que el control estatal logre recuperar nos niveles anteriores, agravado por las sanciones aplicadas por los Estados Unidos a empresas locales.

Detrás de las ceremonias y las fotos protocolares, la visita se lee como una negociación entre dos líderes que llegan con fragilidades internas, pero con una certeza compartida: una ruptura total sería demasiado costosa para ambos países.

La visita marca el regreso de Trump a China desde noviembre de 2017, cuando Xi lo recibió con honores en la Ciudad Prohibida y la escena fue leída como un intento de acercamiento personal entre dos líderes de estilo fuerte, aunque hoy la relación bilateral pasa por momentos de desconfianza y competencia.

Sin embargo, ambas economías siguen interrelacionadas, con Estados Unidos dependiendo de productos industriales chinos, tierras raras y segmentos críticos de cadenas de suministro, y China necesitando acceso al mercado estadounidense, inversiones y estabilidad financiera internacional.

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