Buenos Aires, 21 mayo (NA) — La Comisión Europea recortó su previsión de crecimiento para Alemania en 2026 del 1,2% al 0,6% debido a los persistentes obstáculos que generan los aranceles estadounidenses, los elevados precios de la energía y la incertidumbre geopolítica.
La mayor economía europea mostró una recuperación pospandemia débil según el pronóstico de primavera de la Comisión, porque las exportaciones flojas y la escasa inversión han contrarrestado el sólido consumo de los hogares, y se proyecta que el crecimiento alcance un 0,9% en 2027.
Tras dos años consecutivos de contracción y un crecimiento casi nulo en 2025 —tan solo 0,2%— se espera que las exportaciones se mantengan prácticamente estancadas, mientras que las tensiones comerciales y los riesgos geopolíticos profundizan los desafíos estructurales de la base industrial orientada a la exportación del país, informó Xinhua y supo la Agencia Noticias Argentinas.
Los altos costos energéticos continúan siendo un lastre importante, y la Comisión advierte que el conflicto en Medio Oriente podría mantener la inflación elevada en 2026 al impulsar los precios de la energía, erosionar el poder adquisitivo de los hogares y reducir los márgenes empresariales.
El impacto en la demanda afectará a una economía muy dependiente de materias primas importadas, señalan los analistas.
También se espera un debilitamiento del mercado laboral por ajustes estructurales, con una mayor caída del empleo manufacturero que se compensaría parcialmente por aumentos en sectores de servicios públicos como la sanidad y la educación.
La tasa de desempleo podría subir al 4,0% en 2026, para luego descender levemente al 3,9% en 2027.
Para impulsar el crecimiento se necesitaría mayor apoyo fiscal mediante más inversión pública y un incremento del gasto en defensa, aunque los retrasos en la aprobación presupuestaria y los obstáculos administrativos limitan el impacto a corto plazo de esas medidas.
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