Buenos Aires, 24 mayo (NA) — El economista y titular de la consultora Claves, Nelson Pérez Alonso, trazó un diagnóstico severo en declaraciones a Radio Rivadavia, asegurando que el balance de la calle “está más negativo que otra cosa en términos generales”.
Según el especialista, el factor determinante detrás de este freno en seco radica en la pérdida de tracción de los ingresos: “Los salarios no están creciendo por encima de la inflación”, sentenció, abriendo un signo de interrogación sobre la velocidad con la que el Gobierno logre efectivamente domar el índice de precios para volver a dinamizar los bolsillos.
EL DERRUMBE DE LOS CANALES TRADICIONALES Y EL FIN DEL STOCKEO
Uno de los puntos más críticos de la radiografía actual se encuentra en los canales de abastecimiento masivo. La caída en el sector de supermercados promedia los cinco puntos porcentuales, pero el desplome es todavía más alarmante en el segmento mayorista, el cual hoy sufre la falta de incentivos para el consumidor final.
Pérez Alonso explicó la devaluación de este formato comercial a partir del cambio drástico en las conductas de los usuarios. “En su momento tenía sentido el mayorista porque te permitía hacer cierto stock y la inflación te beneficiaba. Hoy, la realidad es que comprás solamente lo que necesitás”, analizó.
Bajo esta lógica de consumo fraccionado y de estricta necesidad, el canal tradicional se desinfla, acompañado por un desempeño digital que el especialista calificó de “malísimo” en las plataformas mayoristas.
La crisis también se ensaña con rubros tradicionalmente estables como perfumería y cosmética, que acusan caídas “fuertísimas” en salones físicos y farmacias (atenuadas únicamente por un canal online que crece al 70% pero no llega a compensar la estructura general). Asimismo, el sector automotriz revirtió su crecimiento del año pasado para mostrar números rojos en el mercado general, con la única excepción del avance de los vehículos importados y de origen chino, mientras que las motos ganan terreno como el único elemento de transporte económico adoptado masivamente ante la crisis de movilidad.
HOGARES EN MUTACIÓN Y NUEVOS HÁBITOS DE COMPRA
Más allá de la coyuntura estrictamente financiera, el consumo se está viendo alterado por profundos cambios sociodemográficos en la población argentina. La estructura del hogar promedio viene transformándose desde hace varios años, migrando desde el núcleo tradicional de cuatro integrantes hacia configuraciones predominantemente unipersonales.
Esta atomización modifica sustancialmente las decisiones de compra, volcando volúmenes significativos hacia el comercio electrónico y canales de proximidad en desmedro de la gran superficie física. La necesidad de inmediatez y la falta de capital para compras de volumen reconfiguran un escenario donde el gasto se atomiza día a día.
UN MAPA PARTIDO: EL CONURBANO FRENA, EL INTERIOR Y LA ENERGÍA ACELERAN
Sin embargo, el parate no afecta al territorio por igual. El análisis de la consultora —basado en relevamientos en más de 200 localidades— desnuda una marcada divergencia entre las áreas metropolitanas y las zonas ligadas a las industrias extractivas y agropecuarias.
Mientras el Gran Buenos Aires, La Plata, el Gran Rosario y diversas ciudades de la provincia de Buenos Aires (tales como Chacabuco, Bahía Blanca o Tres Arroyos) exhiben un freno total de la gastronomía y el comercio minorista, la Argentina rural y energética se mueve a otra velocidad. Al campo y a la minería les va bien, pero el fenómeno excluyente del país sigue siendo Vaca Muerta.
“Lo de Neuquén es algo totalmente distinto. Es otro país, definitivamente”, detalló Pérez Alonso, ilustrando el fenómeno con el dato de que ocho familias por semana se instalan en la provincia patagónica. El desafío radica en que este dinamismo aún opera de forma aislada y no genera vasos comunicantes rápidos con el resto del entramado productivo urbano.
Las proyecciones de YPF implican duplicar su volumen operativo el año próximo y triplicarlo hacia 2028, al punto de que las empresas del sector temen quiebres en sus cadenas de abastecimiento para los próximos años por falta de proveedores garantizados.
Sin embargo, la velocidad de reconversión de la macroeconomía impide un derrame inmediato hacia los sectores más postergados del empleo: “El señor o la señora que se quedó sin trabajo en el Gran Buenos Aires no consigue empleo en Vaca Muerta automáticamente”, concluyó el especialista, marcando la cruda distancia entre la Argentina del subsuelo energético y la Argentina de la calle.
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