Buenos Aires, 25 mayo (NA) — La República Democrática del Congo (RDC) aún se encuentra en las primeras etapas de su último brote de ébola y podría necesitar hasta seis meses para contenerlo, declaró el ministro de Salud, Roger Kamba.
El número de personas con síntomas compatibles con el ébola aumentó a alrededor de 1.000, mientras que 101 casos han sido confirmados por laboratorio, afirmó Kamba en una rueda de prensa el martes por la noche, 11 días después de que se declarara el brote.
Además, cifró las muertes probables en unas 220, con alrededor de 17 muertes confirmadas por pruebas. Y amplió que se estaba monitoreando a unos 3.600 contactos ya que las cifras siguen siendo provisionales.
El ministro añadió que el Gobierno optó por comunicar el recuento más amplio posible de casos sospechosos mientras continúan las investigaciones y la confirmación de laboratorio. “Aún estamos al comienzo de una epidemia”, expresó Kamba.
El brote afectó hasta ahora a tres provincias: Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur. No se confirmaron casos fuera de las tres provincias orientales, a pesar de las alertas provenientes de otras partes del país, incluida la capital, Kinshasa, afirmó.
EPICENTRO EN ITURI, CIUDAD MINERA
Ituri, la ciudad minera de Mongbwalu sigue siendo el epicentro, añadió el ministro. El brote, declarado el 15 de mayo, el decimoséptimo en el país desde 1976, es causado por la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, una forma menos común de la enfermedad que dificultó su detección temprana.
Kamba explicó que la cepa Bundibugyo es menos visible en su fase inicial que la cepa Zaire, que causó muchos de los brotes de Ébola anteriores en la República Democrática del Congo.
¿QUIÉN ES EL PACIENTE CERO?
El ministro afirmó que aún no se identificó al “paciente cero” y agregó que las autoridades se basan en la vigilancia, las pruebas, el aislamiento, el rastreo de contactos, la participación comunitaria y los entierros seguros para contener la transmisión. El plan de respuesta de la RDC se está preparando para un período de cuatro a seis meses, dada la magnitud del brote, concluyó Kamba.
“Considerando que se trata de una epidemia grave, podríamos necesitar seis meses para acabar con ella”, puntualizó.Más allá de la logística médica, la resistencia comunitaria y la inseguridad constituyen importantes obstáculos.
Kamba mencionó los ataques a las instalaciones de tratamiento del ébola en Rwampara y Mongbwalu, y afirmó que algunos residentes creían tener derecho a recuperar los cuerpos y enterrarlos según las costumbres locales. Advirtió que tocar a los pacientes o los cadáveres podría propagar el virus y señaló que la desinformación, incluyendo las afirmaciones de que la enfermedad era “mística” o inventada, había obstaculizado la respuesta.
La comunicación de riesgos, apuntó, debe basarse más en los líderes locales, las figuras religiosas, los trabajadores de salud comunitarios y las voces locales de confianza, en lugar de en los funcionarios que llegan de Kinshasa. El gobierno planeaba reclutar a 60.000 trabajadores de salud comunitarios en todo el país a partir de julio para fortalecer la vigilancia epidemiológica y la educación sanitaria, declaró el ministro.
UN PROBLEMA POLÍTICO
El acceso a las zonas controladas por los rebeldes se convirtió en otra gran preocupación. Al ser preguntado sobre la respuesta en Goma y Bukavu, dos ciudades importantes con casos confirmados que se encuentran bajo el control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), Kamba afirmó que el problema no era solo técnico, sino también político y logístico. El sábado, el gobierno de la República Democrática del Congo suspendió los vuelos civiles de pasajeros con origen y destino en Bunia, capital de la provincia de Ituri y epicentro del brote, aunque mantuvo operativos los vuelos humanitarios.
Kamba declaró que la suspensión temporal de los vuelos civiles en el aeropuerto de Bunia no debía interpretarse como un cierre de fronteras. En otro orden de cosas, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) declaró el lunes que los servicios aéreos internacionales siguen siendo seguros en medio del brote, pero instó a los gobiernos, las aerolíneas, los aeropuertos y las autoridades sanitarias a seguir estrictamente las directrices de la OMS.
La OACI indicó que el ébola no se transmite por contacto casual ni por vía aérea, sino por contacto directo con la sangre o los fluidos corporales de una persona infectada, aclaran los cables de Xinhua tomados por la Agencia Noticias Argentinas para la elaboración de este informe.
LA OPINIÓN DE UN CIENTÍFICO UGANDÉS
Mientras el brote de ébola se expande en el este de la República Democrática del Congo (RDC) y se producen contagios transfronterizos en Uganda, un destacado científico ugandés llamó a la calma y a una respuesta coordinada de salud pública en lugar del pánico.
Pontiano Kaleebu, director ejecutivo del Instituto de Investigación de Virus de Uganda, que alberga un laboratorio de referencia regional, explicó en una entrevista reciente con la agencia de noticias Xinhua que la región lidió con brotes similares anteriormente y los contuvo con éxito mediante acciones coordinadas y con apoyo internacional. Sus declaraciones se produjeron cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que los esfuerzos de respuesta al ébola están teniendo dificultades para seguir el ritmo del brote en rápida evolución, en medio de la creciente preocupación por una mayor propagación en toda la región.
Kaleebu, quien participó en respuestas anteriores al ébola y otras enfermedades hemorrágicas virales en Uganda, precisó que si bien la cepa actual de Bundibugyo, a diferencia de la cepa de Zaire, no tiene un tratamiento aprobado ni una vacuna, el manejo de los pacientes sigue siendo en general similar. “Cuando las personas enferman sin medicamentos, el tratamiento es el mismo. Se controla su estado. Si necesitan líquidos, se les administran. Si necesitan sangre, se les administra, para que sobrevivan y no sufran insuficiencia orgánica y fallezcan”, afirmó.
ACERCA DEL RIESGO DE TRANSMISIÓN
Kaleebu recalcó que el ébola difiere significativamente de la Covid-19 en cuanto al riesgo de transmisión. A diferencia de la Covid-19, que se propaga por el aire, el ébola se transmite por contacto directo, lo que significa que las infecciones pueden prevenirse si se siguen las directrices de salud pública, explicó.
Kaleebu también instó a la población a notificar de inmediato las infecciones sospechosas y a buscar atención médica si desarrollan síntomas similares a los del ébola tras el contacto con un caso sospechoso.
Señaló que los países de la región, incluida Uganda, fortalecieron significativamente su preparación ante brotes epidémicos a lo largo de los años mediante la ampliación de la capacidad de los laboratorios y la capacitación del personal sanitario. Según Kaleebu, Uganda reactivó su laboratorio de ébola en el distrito de Arua, en el noroeste, cerca de la frontera con la RDC. Y estableció un laboratorio móvil de ébola en Bwera, distrito de Kasese, también fronterizo con la RDC.
Las instalaciones están destinadas a acelerar las pruebas de casos sospechosos, reduciendo la necesidad de transportar muestras al laboratorio principal en Entebbe, a unos 40 kilómetros al sur de la capital, Kampala. Kaleebu llamó a la comunidad internacional para que aumente la financiación para emergencias de salud pública, afirmando que el apoyo financiero sostenido es esencial para contener brotes como la actual situación del Ébola.
“Necesitamos los recursos, especialmente ahora, como en la RDC. Realmente se necesita una buena financiación para asegurar que se contenga”, expresó. Se necesitan recursos a gran escala para fortalecer la vigilancia, el cribado y el rastreo de contactos a lo largo de la porosa frontera entre Uganda y la RDC, especialmente porque partes del este de la RDC siguen experimentando conflictos e inestabilidad, insistió Kaleebu.
Añadió que el frecuente movimiento transfronterizo de personas y mercancías aumenta aún más el riesgo de transmisión regional. Las circunstancias son un tanto complicadas porque el brote se concentra principalmente en la República Democrática del Congo, donde la guerra y la inestabilidad dificultan la situación. La gente se desplaza. Creo que ese es un problema importante”, afirmó.
La capacidad de Uganda para prevenir una mayor transmisión, explicó, está estrechamente ligada a la eficacia de la respuesta en la vecina República Democrática del Congo.
“Si la casa de tu vecino se incendia, la tuya también corre peligro. El fuego podría propagarse”, advirtió. #AgenciaNA






