Buenos Aires, 28 mayo (NA) — Investigadores del Instituto Federal de Tecnología de Lausana (EPFL), en Suiza, lograron hacer 70 veces más eficiente la impresión 3D guiada por luz en la que los hologramas dirigen los rayos láser para lograr una impresión muy precisa, ultrarrápida y de alta definición.
El estudio representa un avance significativo para la medicina reconstructiva, cuyos resultados fueron publicados recientemente en la revista Light: Science & Applications.
Además, la técnica también permite utilizar células vivas para imprimir órganos y tejidos humanos para su implantación, tal como lo demuestra el estudio al crear una oreja de tamaño real.
CÓMO ES LA IMPRESIÓN 3D CON CÉLULAS VIVAS
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, los investigadores, liderados por Christophe Moser, emplearon una técnica denominada “fabricación aditiva volumétrica tomográfica”.
De acuerdo a la información de la publicación científica, comúnmente en esa tecnología de impresión 3D se crea un objeto sólido a partir de un vial giratorio que contiene resina. Por otro lado, dentro del recipiente se proyectan hologramas que guían un rayo láser para endurecer la resina y darle la forma deseada.
El equipo del EPFL desarrolló una nueva versión de esa técnica, que es 70 veces más eficiente, a través de la cual pudieron imprimir objetos de tamaño milimétrico en segundos, mientras que los ligeramente más grandes tardaron solo unos minutos.
De esta manera, los investigadores produjeron una oreja humana a tamaño real y, tras seis días, las células vivas incrustadas seguían siendo viables e incluso habían formado redes organizadas.
Según informaron, los próximos pasos se centran en mejorar la fidelidad de la impresión y la capacidad de imprimir alrededor o dentro de objetos ya existentes.
MEDICINA RECONSTRUCTIVA
“La eficiencia y precisión demostradas por nuestro método finalmente permiten la bioimpresión de estructuras biológicas similares a tejidos a una escala casi clínica”, aseguró Moser, mientras que la primera autora de la investigación, María Álvarez-Castaño, indicó que este logro “acerca la impresión 3D a los implantes a gran escala y a la fabricación biocompatible con fuentes láser de baja potencia”.
Esta investigación no logró todavía una oreja 3D con células vivas en un implante listo para quirófano, pero sí marca una frontera técnica relevante: fabricar estructuras biológicas más grandes, rápidas y precisas.
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