Buenos Aires, 31 mayo (NA) — El consumo de tabaco no solo afecta a quien fuma, sino también a su entorno y en la actualidad el desafío de respirar aire limpio se enfrenta a dos frentes: el impacto irreversible del humo de segunda mano y la llegada de nuevos productos diseñados para generar adicción.
“No existe un nivel seguro de exposición al humo ambiental de tabaco. Al fumar en espacios públicos o concurridos, las personas de alrededor inhalan involuntariamente un cóctel de más de 7.000 sustancias químicas, de las cuales al menos 70 son cancerígenas”, explicó el Dr. Marcelo Cáncer.
En un informa al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, el cardiólogo contó los riesgos del tabaco, ya que, en adultos no fumadores, se eleva hasta un 30% el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares (ACV) y cáncer de pulmón.
En tanto, en niños y bebés, se incrementa drásticamente el riesgo de infecciones respiratorias, ataques de asma graves y el síndrome de muerte súbita del lactante.
En el mundo mueren anualmente 8 millones de personas por enfermedades relacionadas al consumo de tabaco, según estimaciones a nivel global, mientras que en Argentina fallecen más de 45 mil personas al año y ese consumo es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades crónicas.
Si bien en las últimas ediciones de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) los números reflejan una descenso en la prevalencia del consumo del tabaco, también pone de manifiesto que un 10% de los fumadores consume cigarrillos armados, especialmente los jóvenes.
BOLSITAS DE NICOTINA: LA NUEVA TRAMPA RECREATIVA
A la par del cigarrillo tradicional, crece una nueva preocupación. Tras la autorización de su venta en kioscos y aplicaciones (Resolución 549/2026), las bolsas de nicotina o “pouches” se instalaron en el mercado como una alternativa “limpia”, pero con serios riesgos para la salud.
Estos pequeños sobres se colocan entre el labio y la encía y, aunque no contienen tabaco ni generan humo, liberan altas dosis de nicotina combinadas con saborizantes.
Ante esta situación el especialista hace una aclaración médica: las bolsas de nicotina no son un método para dejar de fumar y, a diferencia de los parches o chicles medicinales, estos productos son recreativos, no tienen supervisión sanitaria y sólo perpetúan la adicción.
Los 4 riesgos principales de las mismas son:
1. Adicción extrema: la nicotina llega al cerebro de forma casi inmediata.
2. Impacto cardiovascular: aumentan la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
3. Lesiones bucales: el contacto directo daña las encías y la mucosa.
4. Captación de jóvenes: sus sabores frutales o mentolados buscan atraer a adolescentes.
“Al no generar olor ni humo, su consumo puede pasar desapercibido en el hogar. Un adolescente puede consumir el equivalente a dos atados de cigarrillos al día sin que sus padres lo noten. Es fundamental prestar atención a la presencia de latas circulares en mochilas, alteraciones en las encías o cuadros de ansiedad injustificados”, expresó el Dr. Cáncer de Ospedyc.
Pese a las amenazas, la capacidad de reparación del organismo sigue siendo sorprendente, ya que, cuando se toma la decisión de dejar de fumar, los beneficios comienzan de inmediato:
* A los 20 minutos: la presión arterial y la frecuencia cardíaca regresan a la normalidad.
* A las 12 horas: el oxígeno en sangre se normaliza tras eliminarse el monóxido de carbono.
* De 2 semanas a 3 meses: mejora la función pulmonar y la circulación sanguínea.
* Al año: el riesgo de sufrir un infarto se reduce a la mitad.
* A los 5 años: el riesgo de un ACV se iguala al de un no fumador.
“Dejar de fumar y evitar los productos con nicotina es la decisión más efectiva para proteger la salud propia y la de quienes nos rodean. Ante la duda, la consulta con profesionales en consultorios de cesación tabáquica sigue siendo la vía más segura”, finalizó el cardiólogo.
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