Buenos Aires, 5 junio (NA) – El presidente libanés Joseph Aoun acusó a Irán de usar al Líbano como “moneda de cambio” en su conflicto con Estados Unidos e Israel y exigió a Teherán que deje de interferir en los asuntos internos del país, afirmó el mandatario en una entrevista exclusiva con CNN desde el palacio presidencial de Beirut.
Aoun sostuvo que el pueblo libanés está “harto” de la guerra entre Israel y Hezbolá, el poderoso grupo respaldado por Irán que actúa como un “Estado dentro del Estado” en el Líbano. Señaló que el alto el fuego con Israel pende de un hilo y que su país vuelve a quedar envuelto en uno de los enfrentamientos regionales más graves entre Irán e Israel.
Sobre Irán dijo: “No están tratando de ayudarnos… el pueblo del Líbano está pagando el precio… en aras de sus propios intereses”, y agregó que los intereses del Líbano “no coinciden con los suyos”. Rechazó además una declaración de la Guardia Revolucionaria de Irán que exigía la retirada israelí del Líbano como condición para un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, afirmando que “están utilizando al Líbano como moneda de cambio” y que eso “es inaceptable”.
El acuerdo de alto el fuego entre Israel y el Líbano alcanzado en Washington sigue condicionado al cese total de los ataques de Hezbolá y a la retirada completa de los efectivos del grupo del sur libanés. Aoun describió las negociaciones como difíciles y dijo que el avance logrado podría abrir camino a una “paz justa y duradera”. Sin embargo, Hezbolá rechazó el acuerdo al considerar que no garantiza la retirada israelí del sur del Líbano, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
En referencia a Naim Qassem, líder de Hezbolá, Aoun fue tajante: “El pueblo libanés no es su pueblo”, y aseguró que Qassem “no representa” a los libaneses. Aoun afirmó haber conversado con ciudadanos de distintas confesiones, incluidos chiíes, quienes le expresaron su cansancio por la guerra de Hezbolá contra Israel y su deseo de no ver sus hogares destruidos periódicamente.
El presidente, cuya gestión ha enfrentado décadas de injerencia extranjera, conflictos sectarios y crisis internas, dijo que su gobierno se propone desarmar a Hezbolá para reducir la influencia interna del grupo y frenar la escalada militar con Israel. Mostró fotografías de civiles libaneses fallecidos y sostuvo que familias enteras han sido “aniquiladas” por los ataques.
Por su parte, Naim Qassem calificó las conversaciones entre el Líbano e Israel de “rendición” y sostuvo que la tregua había sido rechazada por amplios sectores del pueblo libanés, en contraste con la postura del presidente Aoun sobre el respaldo popular a buscar el fin del conflicto.
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