Buenos Aires, 15 junio (NA) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró su cumpleaños 80 con un espectáculo de peleas de artes marciales mixtas en la Casa Blanca, en un acto antes impensable, según informaron medios internacionales.
Y mientras en el histórico jardín sur de la residencia presidencial se llevaba a cabo la fiesta, desde Moscú llegó una revelación, fruto de la conversación que Trump mantuvo con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, siendo el primer líder extranjero en felicitarle, según la prensa de aquel país.
Según aupo la Agencia Noticias Argentinas, el sitio Actualidad RT atribuyó al asesor del presidente de Rusia, Yuri Ushakov, la revelación de lo que la prensa rusa calificó de “curioso detalle de la conversación telefónica dominguera entre Putin y Trump”.
“Diría que [la conversación] no careció de humor. Incluso puedo desvelar un secreto: a Donald Trump no le gusta mucho la cifra 80, porque está lleno de energía y fuerzas”, reveló Ushakov.
Putin, por su parte, “no ocultó su respeto por la tenacidad de Donald Trump, su capacidad para resistir los golpes, superar obstáculos con éxito y perseguir sus objetivos con perseverancia”.
LA FIESTA
En una escena sin precedentes que convirtió la residencia presidencial en una suerte de Coliseo romano según la crónica del sitio DW, Trump salió del Despacho Oval junto al jefe de la poderosa competición Ultimate Fighting Championship (UFC), su amigo Dana White, en dirección hacia el gigantesco octágono.
El mandatario saludó antes desde el histórico balcón Truman mientras sonaba el himno nacional y 12 aviones militares realizaban un estruendoso sobrevuelo sobre los jardines de la Casa Blanca.
Trump ocupó entonces su lugar frente a la imponente jaula metálica bautizada como “La Garra”, bajo un arco metálico de 28 metros de altura, más alto que el edificio residencial.
El sitio alemán subraya que los jardines de la Casa Blanca habían acogido en el pasado conciertos y recitales, pero nunca fueron transformados en el de un espectáculo de puñetazos, patadas y rostros ensangrentados como el que dejaron las peleas de esta disciplina, considerablemente más agresiva que la lucha libre.
Los luchadores calentaron en un espacio del Edificio Ejecutivo Eisenhower, justo al lado, y salieron a sus peleas desde el interior de la Casa Blanca.
El ruido del sistema de sonido rebotaba en la fachada del balcón Truman de la Casa Blanca, haciendo vibrar las paredes de la mansión presidencial.
Más de 4.000 invitados cuidadosamente seleccionados asistían a las siete peleas del primer evento deportivo profesional celebrado jamás en la Casa Blanca.
Flanqueado por su esposa, Melania Trump, y por Dana White, Trump vio como el brasileño Diego Lopes noqueó al estadounidense Steve García en menos de tres minutos de esta disciplina de violencia descarnada.
Altos funcionarios de la administración y líderes republicanos asistieron a las peleas, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, el director del FBI Kash Patel y el presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson.
Pero también se vio al presidente de Polonia, Karol Nawrocki, entre la concurrencia, de acuerdo con los datos que recabó la Agencia Noticias Argentinas.
Los subtítulos del evento, transmitido por Paramount+, fueron patrocinados por Trump Coin, las fichas de oro y plata con el perfil del presidente, vendidas por la familia Trump.
World Liberty Financial, una empresa de criptomonedas respaldada por dos de los hijos del presidente y el hijo de su principal negociador diplomático, contribuyó al fondo de bonificaciones que se reparte entre los luchadores que impresionan a los directivos de la UFC.
Las entradas no se vendieron al público y la Casa Blanca reclutó personal militar para ocupar algunos de los 4000 asientos del estadio.
El resto de las entradas fueron gestionadas por la administración Trump, en tanto que UFC ofreció otras entradas a los invitados que pagaran más de un millón de dólares, según informó a Reuters una persona familiarizada con el asunto.
Agencia NA






