Buenos Aires, 20 junio (NA) – La Autopista Panamericana (Acceso Norte) volvió a quedar en el centro de la atención pública este sábado tras registrarse un trágico choque fatal en el kilómetro 31, a la altura de la localidad de General Pacheco. El siniestro, ocurrido en las primeras horas de la mañana en sentido hacia la Ciudad de Buenos Aires, involucró a un Volkswagen Gol que sufrió un desperfecto mecánico en la calzada y fue impactado por detrás por un Renault Captur. Como consecuencia del violento impacto, murió una nena de dos años y su madre debió ser internada con heridas de gravedad, generando fuertes demoras y desvíos en el tránsito.
Más allá de ser la vía de comunicación e ingresos más transitada de la región metropolitana, su magnitud la convierte en un negocio estratégico y altamente lucrativo. Si alguna vez te preguntaste cómo se maneja y a dónde va el dinero que pagás en los peajes, te contamos quiénes son los verdaderos dueños de la concesión de la Autopista Panamericana y qué grupos económicos la controlan.
AUTOPISTAS DEL SOL (AUSOL): LA EMPRESA CONCESIONARIA
La explotación, mantenimiento y administración de los 119 kilómetros del Acceso Norte/Panamericana y de la avenida General Paz está a cargo de la empresa Autopistas del Sol S.A. (AUSOL). Esta concesión le fue otorgada originalmente en 1994 durante la presidencia de Carlos Menem.
A nivel corporativo, AUSOL funciona en sintonía con el Grupo Concesionario del Oeste (GCO) —encargado de los 56 kilómetros del Acceso Oeste—. Ambas firmas comparten una estructura accionaria madre que responde a capitales globales.
¿QUIÉNES SON LOS VERDADEROS DUEÑOS? EL MAPA DE ACCIONISTAS
Detrás de AUSOL y el control de la Panamericana opera un gigante del negocio de las autopistas a nivel mundial: el grupo de origen español Abertis. A pesar de su origen europeo, el 70 por ciento de los ingresos de esta corporación provienen de países fuera de España, encontrando en la Argentina una de sus principales fuentes de rentabilidad.
Abertis controla de manera directa las operaciones locales, pero la composición de sus propios dueños revela una alianza entre las familias y constructoras más poderosas de Europa:
* Familia Benetton (Italia): A través de su brazo inversor Edizione, la famosa familia italiana del mundo de la moda controla el 30% de Atlantia, una constructora que adquirió de forma indirecta el 50 por ciento más una acción del capital en Abertis Holdco (compañía dueña del 98,7% de Abertis).
* Florentino Pérez y ACS (España): El actual presidente del Real Madrid y líder de la constructora española ACS posee una participación del 30% en la sociedad de control de Abertis. Su filial alemana, Hochtief, posee otro 20% (menos una acción). Ambas firmas se unieron a Atlantia para comprar Abertis de forma conjunta y evitar una guerra de ofertas públicas.
* Impregilo (Italia): La firma constructora italiana es uno de los principales socios minoritarios de Abertis, reteniendo un 19,82% de las acciones.
* Natal Inversiones: Fondo que participa con el 7,12% del capital.
* Sideco (Familia Macri): La firma perteneciente a la familia del expresidente Mauricio Macri formó parte histórica de la sociedad con un 7% del capital de la compañía.
LA POLÉMICA POR LA PRÓRROGA DE LA CONCESIÓN HASTA 2030
Los contratos de concesión de la Autopista Panamericana y del Acceso Oeste vencían originalmente a finales de 2018. Sin embargo, durante la gestión presidencial de Mauricio Macri se firmó una polémica renovación que extendió los derechos de explotación hasta el 31 de diciembre de 2030.
CLÁUSULAS CLAVE DEL ACUERDO DE AUSOL:
* El reclamo millonario: AUSOL reclamaba al Estado argentino 499 millones de dólares (y GCO otros 247 millones) para garantizar el recupero de supuestas inversiones realizadas desde 1994. El gobierno de Macri reconoció estos montos de manera directa.
* Dolarización de tarifas: A diferencia de la pesificación implementada en 2006 por el expresidente Néstor Kirchner (que obligaba a calcular las ganancias en pesos constantes), el acuerdo de 2018 dolarizó la Tasa Interna de Retorno (TIR) fijándola en un 8%. Esto implica que las tarifas de los peajes en pesos deben ajustarse al ritmo de la devaluación para garantizar la rentabilidad en dólares de la empresa.
* Garantía estatal de pago: Si para finales de 2030 las empresas no logran recuperar los 746 millones de dólares mediante el cobro de peajes, el Estado argentino está obligado a pagar la diferencia en dólares en un plazo de 30 días, bajo penalidad de un interés del 12% anual.
* Blindaje ante leyes: Las cláusulas del contrato estipulan que cualquier cambio legislativo o regulatorio que afecte el equilibrio financiero de la empresa deberá ser compensado a favor de las concesionarias, blindando sus ganancias por encima del interés público hasta el fin de la concesión.
Agencia NA.






