Inicio / Nacionales / Alumnos extranjeros que asisten a escuelas públicas de la Ciudad harán la promesa a la Bandera

Alumnos extranjeros que asisten a escuelas públicas de la Ciudad harán la promesa a la Bandera

Buenos Aires, 22 junio (NA) – Los alumnos extranjeros que asisten a escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires serán parte de la promesa a la Bandera que se realizará este miércoles, en lo que se espera una ceremonia emotiva donde cada uno de los estudiantes reforzarán su compromiso con el símbolo argentino.

Nacieron en diferentes países, pero viven en la ciudad; son chicos de Venezuela, Rusia, Brasil y Suiza que decidieron compartir sus sensaciones y el significado de ser parte de la tradicional ceremonia educativa.

Várvara Beloborodova siente que Buenos Aires ya es su casa. Hace tres años llegó desde Rusia con su familia, llena de dudas y desbordada de sensaciones por conocer el país que se convertiría en su hogar: “Siento Argentina como propia”. Con la inocencia de una nena de 9 años, compara: “Mi casa en Rusia era un poco más chica; en la que vivo hoy puedo jugar mejor”.

Junto a otros compañeros extranjeros de cuarto grado de la Escuela N°2 D.E 2 “Juan Larrea”, Várvara vivirá la tradicional ceremonia de la promesa a la bandera argentina. Aunque llegaron de lugares muy diversos todos coinciden en una misma idea: Argentina ya comienza a ser parte importante de su vida.

“Estoy nerviosa por el día de la promesa, por la música que estamos aprendiendo y por saber bien las palabras”, se preocupa Várvara, aunque se siente segura porque una amiga le enseñó varias palabras apenas llegó de Rusia.

También confía en el proceso de aprendizaje de los docentes y directivos del establecimiento educativo: “Aunque no hablemos el mismo idioma, igual podemos comunicarnos. La escuela siempre me hizo sentir parte”.

Cada año miles de alumnos de cuarto grado de escuelas de la Ciudad realizan la Promesa a la Bandera. Para los chicos que nacieron lejos de Argentina la ceremonia tiene un valor especial: representa el vínculo con un país que hoy sienten como propio y con una escuela que les permitió encontrar un lugar donde crecer, aprender y proyectar su futuro.

Las emociones son variadas entre los compañeros de curso que comparten la charla. Allí está Isabelly Félix de Araujo, de Brasil, y Mark Avriskin, también de Rusia, que coinciden en la alegría que les provoca este momento trascendental en el recorrido escolar de cada uno de ellos.

“Llegué hace cuatro años y lo que más extraño es la comida. Pero acá, en Buenos Aires, se come muy bien”, suelta Isabelly con una sonrisa. “En mi casa nos estamos preparando todos para el acto, mi mamá me compró ropa especial”, relata.

A su lado Mark se pone algo melancólico al recordar a parte de su familia que se quedó en Rusia: “Extraño a mi abuela, pero me comunico con ella por videollamada”.

En la Ciudad de Buenos Aires hay 28.745 estudiantes extranjeros en diferentes niveles: 2.190 de inicial, 13.398 de primaria y 13.157 de secundaria. Este año, 9.296 de esos chicos que están en 4° grado harán la Promesa a la Bandera en el teatro Colón, el próximo miércoles. El resto realizó la ceremonia en los actos organizados en las escuelas a las que asisten.

AREPAS Y ASADO

“De Argentina también conozco Córdoba, Rosario y San Nicolás porque juego al fútbol y a veces tengo que viajar”, cuenta Héctor Elías Espinoza Oliva, que llegó de Venezuela hace seis años junto a su familia.

“Al principio me sentí raro porque no es mi país, pero esa sensación fue pasando”, explica, y aclara que se siente parte de una comunidad que lo recibió, lo acompañó y le permitió construir nuevos vínculos.

“Una patria”. “Libertad”. Las respuestas llegan casi sin pensarlo cuando los chicos hablan sobre lo que representa una bandera. Algo similar ocurre al hablar de Argentina porque, para ellos, Buenos Aires, donde hoy estudian y crecen, se transformó en un hogar.

Se siente como en su casa, pero todos conservan recuerdos, costumbres y afectos de los países de origen. Extrañan familiares y comidas típicas, pero también construyen nuevas historias en las aulas porteñas donde aprendieron el idioma, hicieron amigos y conocieron las tradiciones argentinas.

Liam Lozada, también de Venezuela, no tiene dudas: “Se puede querer a dos países al mismo tiempo”, dice riendo y tímido. Él admite que lo que más extraña de su país de origen es la comida típica, aunque también le gusta mucho la gastronomía nacional: “Me gusta el asado y las arepas por igual”.

En su llegada a la Argentina, al igual que para sus compañeros, la escuela ocupó un lugar central para la adaptación a un nuevo país y un entorno desconocido. En las aulas, en los recreos, no solo incorporaron conocimientos sobre la historia argentina y sus símbolos patrios, sino también encontraron un espacio de encuentro con compañeros de diferentes realidades y nacionalidades.

“Somos personas, podemos convivir todos juntos”, explica Héctor al hablar sobre la convivencia entre culturas. “Aunque no hablemos el mismo idioma, igual podemos comunicarnos”, completa Mike.

También encontraron puntos de encuentro entre sus historias y las del país que los recibió. Héctor, por ejemplo, recuerda haber aprendido sobre José de San Martín y Simón Bolívar: “Me sentí un poco más conectado con Argentina y Venezuela”.

Mientras llega el día de la Promesa, los preparativos ya forman parte de la rutina: “Busqué la música que estamos practicando y la escucho todos los días porque me gusta. Me da mucho orgullo poder participar de este acto”, cuenta Geraldine Moreta, de Suiza.

Por todo eso, la Promesa a la Bandera adquiere un significado que trasciende el acto escolar. Es una oportunidad para reafirmar valores compartidos, fortalecer el sentido de pertenencia y celebrar una identidad que se construye incorporando nuevas experiencias sin renunciar a las raíces. Porque para ellos, la bandera argentina es mucho más que un símbolo patrio: representa una comunidad, una escuela y un lugar al que hoy pueden llamar hogar.

Agencia NA