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Crean un robot con inteligencia artificial para apoyar terapias de niños con autismo

Buenos Aires, 2 julio (NA) — Un robot social, desarrollado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Madrid, España, comenzó a asistir a un equipo de terapeutas en el tratamiento de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

El objetivo del dispositivo es que sea una herramienta asistencial con gran potencial para terapias de niños con dicha condición de origen neurobiológico que afecta a la comunicación y la interacción social. En ese sentido, ya se realizaron las primeras pruebas mediante actividades de aprendizaje diseñadas por especialistas del centro de tratamiento Deletrea, según informaron desde el CSIC.

CÓMO FUNCIONA EL ROBOT

Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, el dispositivo emplea modelos matemáticos e inteligencia artificial (IA) para tomar decisiones de forma autónoma y expresar emociones propias en función de la interacción con los menores, con el objetivo de mejorar su comunicación social y estado de ánimo.

El robot, desarrollado dentro del proyecto Emorobcare, “está diseñado para interactuar con personas, es de bajo coste y tiene múltiples usos potenciales”, describe David Ríos Insua, profesor de investigación del CSIC, que colidera el proyecto junto a Juan Antonio Rodríguez Aguilar.

“El robot es un coterapeuta: un mediador y facilitador de la comunicación social con los chicos”, explica Sandra Freire, una de las socias fundadoras de Deletrea. “En el autismo, sin motivación, es muy difícil enseñar. Y el robot es un elemento tremendamente motivador, que aporta estímulos concretos (luces, colores)”, detalla.

A diferencia de otros robots sociales disponibles en el mercado, este se distingue por su modelo emocional y de toma de decisiones, desarrollado por el equipo del ICMAT.

Desde el CSIC explican que, en una conversación, en primer lugar, usa modelos de reconocimiento del habla que transforman lo que comentan otras personas en texto; después, a través de modelos de lenguaje se produce una respuesta adecuada al contexto de la conversación y, por último, generadores de voz convierten el texto en un audio con la voz del robot.

Asimismo, emplea modelos de visión para reconocer, entre otras cosas, gestos de la cabeza y las manos y estimar la atención de su interlocutor, conjugando la información visual y oral que percibe.

Además de este enfoque, el robot tiene muchos otros usos que aprovechan sus capacidades afectivas y de toma de decisiones, por ejemplo, en el acompañamiento de personas mayores, en la enseñanza de idiomas o en el apoyo de pacientes de larga duración en hospitales.

Agencia NA