Buenos Aires, 1 agosto (NA) – La economista Marina Dal Poggetto alertó que la recuperación de algunos sectores estratégicos de la economía argentina todavía no logra trasladarse al consumo ni a los ingresos de las familias y señaló al crédito como uno de los principales puntos de bloqueo del modelo.
“Si vos me decís dónde se trabó, se trabó en el crédito”, sostuvo, al describir un escenario marcado por salarios estancados, caída del empleo formal, aumento de la mora y una actividad que no consigue sostener una recuperación generalizada.
La especialista explicó que la economía argentina atraviesa una situación de fuerte dualidad, con sectores que muestran dinamismo, pero que por su peso relativo no alcanzan para traccionar al conjunto de la actividad. En ese sentido, destacó el crecimiento de la energía, la minería y el agro, aunque remarcó que esos sectores representan en conjunto apenas el 15% del Producto Bruto Interno y el 9% del empleo.
“Los sectores que crecen, energía, minería, agro y sistema financiero, pesan en conjunto los tres 15% del producto y 9% del empleo. Entonces, de alguna forma, hay sectores dinámicos pero que no te alcanzan para traccionar”, explicó Dal Poggetto en diálogo con Splendid AM 990.
La economista sostuvo que el problema se observa también en la evolución general de la actividad. Según señaló, pese a que la economía había crecido 4,4% durante 2025, el último dato disponible mostraba que la actividad se encontraba en niveles similares a los de febrero de ese año. “Cuando mirás el último dato de mayo, está en los mismos niveles que los de febrero de 2025”, afirmó.
En ese escenario, Dal Poggetto planteó que el crecimiento de las exportaciones no alcanza para generar un efecto significativo sobre el mercado interno. “Las exportaciones están creciendo mucho, pero pesan poco en el producto y no te alcanzan para traccionar”, sostuvo.
La situación se vuelve más compleja al observar la evolución de los ingresos. La especialista señaló que los salarios se encuentran prácticamente estancados y que, en promedio, continúan creciendo por detrás o en línea con la inflación, mientras que el empleo formal continúa cayendo. “Los ingresos están estancados, los salarios en promedio siguen creciendo por detrás de la inflación o en línea con la inflación, están literalmente estancados”, describió.
A la vez, indicó que el empleo informal y el monotributo habían mostrado una tendencia ascendente, aunque aclaró que el último dato disponible, correspondiente a abril, registró una pequeña caída en el monotributo, algo que todavía debe ser monitoreado para determinar si se trata de un cambio permanente o de un movimiento puntual.
A ese cuadro se suma, según su análisis, una política fiscal que continúa siendo contractiva. “La política fiscal sigue siendo contractiva en la medida que la actividad no tracciona”, afirmó, y agregó que la recaudación continúa cayendo mientras el Gobierno profundiza el ajuste del gasto.
EL CRÉDITO, EN EL CENTRO DEL PROBLEMA
Para Dal Poggetto, uno de los principales factores que explicaron la recuperación de la actividad entre 2024 y 2025 fue el crédito, pero ese mecanismo terminó frenándose como consecuencia de las condiciones financieras. “Lo que te generó crecimiento entre el 24 y el 25 había sido el crédito”, explicó. Sin embargo, señaló que el ciclo se terminó de romper luego del fuerte apretón monetario aplicado durante el año pasado.
El resultado fue un incremento de la mora, cuyos indicadores, según indicó, continuaban en ascenso hasta mayo. “Tuviste una disparada en la mora donde los indicadores de moras siguen subiendo”, sostuvo.
La economista explicó que algunos indicadores vinculados al riesgo crediticio habían comenzado a mostrar cierta estabilización, especialmente en el crédito bancario, pero consideró que el problema de fondo continúa siendo la dificultad para reactivar el financiamiento al consumo y a las empresas. En ese sentido, resumió: “Si vos me decís dónde se trabó, se trabó en el crédito”.
Dal Poggetto vinculó ese freno con el estancamiento de los ingresos y con una carga financiera elevada, especialmente en el financiamiento destinado al consumo. Según explicó, la deuda aumentó rápidamente durante el ciclo de expansión crediticia que se produjo entre abril de 2024 y febrero de 2025, pero los plazos fueron más cortos y las tasas de interés reales permanecieron en niveles elevados.
“Tuviste un ciclo de crédito muy largo entre abril del 24 y febrero del 25 que te aumentó la deuda, te la llevó a los niveles de 2018, pero cuando vos contrastás el plazo, es más corta la deuda y la tasa de interés real, o sea después de inflación, es mucho más alta”, afirmó.
QUÉ DEBERÍA OCURRIR PARA DESTRABAR EL CRÉDITO
Consultada sobre las alternativas que tendría el Gobierno para revertir este escenario, Dal Poggetto descartó que exista una solución sencilla. Consideró que una salida podría llegar mediante un shock de ingresos, aunque sostuvo que actualmente no observa condiciones para que eso ocurra.
También mencionó la posibilidad de algún mecanismo de refinanciación de las deudas, al que definió como un “jubileo”, aunque aclaró que tampoco ve esa alternativa en el horizonte. Otra posibilidad sería un mecanismo de crédito dirigido. En este punto, recordó las líneas impulsadas por el Banco Nación, que, según explicó, tuvieron capacidad para modificar las condiciones del mercado y reducir las tasas de determinados créditos empresariales de corto plazo.
Pero el problema de fondo, de acuerdo con su diagnóstico, se originó en el fuerte ajuste monetario del año pasado. “Tuviste un apretón monetario muy fuerte el año pasado cuando la toma de ganancias y la presión sobre el tipo de cambio, en un contexto donde no tenías controles de capitales, el Gobierno la intentó manejar con la tasa de interés”, explicó.
La estrategia, según Dal Poggetto, terminó provocando una fuerte suba del costo de fondeo. “La tasa de interés se fue al, no sé, momento estaba arriba del 100%”, señaló. A partir de allí, sostuvo, quienes tenían fondos de corto plazo y estaban prestando dinero buscaron recuperar esos recursos simultáneamente, lo que terminó impactando sobre el ciclo de crédito y generando un aumento de la mora.
LA APUESTA OFICIAL POR LOS DÓLARES DEL “COLCHÓN”
En paralelo al freno del crédito, Dal Poggetto analizó otra de las apuestas centrales del Gobierno: que los argentinos utilicen parte de sus ahorros en dólares para volcarlos a la economía. “La apuesta del Gobierno es que está bien, no hay ingresos, el crédito en pesos de alguna forma está frenado, apostemos a que salgan los dólares del colchón”, explicó.
La economista recordó que una dinámica similar había ayudado al programa económico entre agosto de 2024 y febrero de 2025, cuando aparecieron dólares vinculados al primer blanqueo. Sin embargo, consideró que actualmente esa estrategia no está mostrando la misma fuerza. “Pareciera que no aparecen los depósitos en dólares”, sostuvo.
Dal Poggetto remarcó que los argentinos continuaron comprando dólares pese a que durante un período determinado la tasa de interés en pesos había ofrecido rendimientos muy superiores a la evolución del tipo de cambio.
“El carry fue fenomenal. La tasa de interés le ganó por goleada al tipo de cambio”, afirmó. Para graficarlo, indicó que desde las elecciones la inflación acumulada había alcanzado el 24%, mientras que el dólar se había movido aproximadamente 4%. A pesar de esa diferencia, sostuvo que los argentinos continuaron destinando una parte importante de sus ahorros a la compra de dólares.
“Los argentinos te compraron 42.400 millones de dólares desde la elección”, señaló. Según explicó, la compra promedio había rondado los US$2.000 millones mensuales, aunque durante junio se produjo una modificación en la composición del financiamiento de esas compras.
La especialista observó que parte de los dólares adquiridos durante los meses anteriores podía estar vinculada con los fondos provenientes de colocaciones de deuda de provincias y empresas, mientras que en junio ese mecanismo se redujo.
EL GOBIERNO INTENTA CONTROLAR EL DÓLAR Y LA TASA
Dal Poggetto describió la política económica actual como un intento de controlar simultáneamente dos variables centrales: el tipo de cambio y la tasa de interés. “Hoy te están vendiendo la cobertura y te están intentando poner el tipo de cambio por debajo de los 1.500”, explicó.
Según su análisis, el Gobierno viene utilizando herramientas del Banco Central y del Tesoro para contener movimientos bruscos del dólar y, al mismo tiempo, mantener relativamente estable la tasa de interés. “Cada vez que el dólar se te escapa, aparece en tándem el Banco Central y el Tesoro”, sostuvo.
La economista consideró que mientras el Banco Central pueda continuar comprando dólares, el Gobierno puede intentar sostener ambos objetivos. Sin embargo, advirtió que la situación podría volverse más compleja durante la segunda mitad del año. “Estacionalmente la oferta de dólares en la segunda mitad del año va a ser menor por el sector externo”, señaló.
Aunque aclaró que la oferta externa continuará siendo importante, sostuvo que será inferior a la registrada durante la primera parte del año, por lo que el comportamiento de la demanda de dólares será determinante.
LA INCÓGNITA SOBRE EL EQUILIBRIO DEL MODELO
Para Dal Poggetto, uno de los interrogantes centrales es qué sucedería si el mercado cambiario vuelve a desequilibrarse y la demanda de dólares aumenta sin que la oferta pueda acompañarla. “¿Cuál es la variable de ajuste del Gobierno?”, planteó.
La pregunta adquiere relevancia, según explicó, porque la política oficial está intentando mantener simultáneamente bajo control el tipo de cambio y las tasas de interés. En caso de que el Gobierno decidiera aplicar nuevamente un fuerte ajuste monetario para contener al dólar, el costo financiero podría volver a aumentar y terminar afectando todavía más al crédito.
“Si el Gobierno para tratar de controlar el tipo de cambio en estos niveles eventualmente decide volver a hacer un apretón monetario y generar una disparada en la tasa, los que toman decisiones de crédito no quieren tener los problemas que tuvieron el año pasado”, explicó. Por eso, consideró que el mercado se mantiene cauteloso frente a la posibilidad de un nuevo escenario de tensión.
En definitiva, el diagnóstico de Dal Poggetto expone una economía que presenta sectores dinámicos y exportadores, pero que todavía enfrenta dificultades para convertir ese crecimiento en una mejora generalizada de los ingresos y del consumo. Mientras la energía, la minería y el agro avanzan, el empleo formal cae, los salarios permanecen estancados, el crédito continúa trabado y la mora se mantiene elevada.
El Gobierno, mientras tanto, apuesta a que los dólares que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero se vuelquen hacia el consumo, la inversión o el financiamiento. Pero, según la economista, esa estrategia todavía no logra destrabar el principal problema: “La verdad que ahí está la traba”.
Agencia NA






