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“El teatro es inviolable”: Darío Grandinetti y el poder de la palabra frente a la cultura de la crueldad

Buenos Aires, 4 agosto (NA) — El actor Darío Grandinetti reivindicó al teatro como un espacio de resistencia “inviolable”, analizó las consecuencias de la palabra en una sociedad digitalizada y criticó la “burrada” de quienes atacan el financiamiento de la cultura.

Grandinetti, que protagoniza el unipersonal “El escritor de todas las cosas”, escrito y dirigido por Javier Daulte, regresa a Rosario —su ciudad natal— tras 50 años de carrera, recorrerá provincias como Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Tucumán hasta noviembre; y pone el foco en cómo la palabra mal dicha daña y la bien dicha ayuda.

En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Grandinetti comparó la potencia del arte vivo, presente desde hace milenios, con la imposibilidad de ser reemplazado por la tecnología. En la misma línea, se explayó sobre la función social del artista: “El arte es peligroso para el poder. Si fuera un facho, también odiaría los que señalan todo lo mal que la ultraderecha le hizo a los pueblos a lo largo de la historia de la humanidad”.

NA – Volvés a Rosario 50 años después de tus comienzos con un monólogo escrito para vos ¿Qué te genera este regreso al lugar donde empezaste?

Darío Grandinetti – Me hace mucha ilusión y tengo mucho deseo de hacerlo. Rosario creció muchísimo culturalmente y tiene una movida teatral impresionante, con salas nuevas en barrios periféricos que se llenan de vecinos. Me siento orgulloso como rosarino de esa movida, porque el under foguea a los teatristas y permite que los jóvenes vean temáticas a precios más accesibles. En Rosario, a las 11.00 de la mañana, o un domingo, a las 17.00, hay teatro y está lleno. ¿En qué país pasa eso?

NA – Javier Duarte creó esta obra especialmente para vos ¿Cómo surgió?

DG – Con Javier somos amigos de hace muchos años y siempre hablamos de esta posibilidad. Durante un almuerzo, nos pusimos firmes: “Bueno, ¿de qué hablamos? ¿Sobre qué personaje?”. Él hizo un repaso de los personajes que trabajamos y recuerdo que me dijo, cuando empezó: “Hagamos un perdedor, un tipo al que no le va bien”. Creo que le dije “Un escritor”, pero no fue al pensar en que podía explotar él su faceta o sus características de tal escritor. Porque este personaje no es un escritor exitoso. Y lo bueno es que tampoco es un tipo que se autocompadece.

NA – ¿Y cómo se desarrolla este autor?

DG – Espera algo que va a ocurrir, que para él va a ser muy importante. Mientras, cuenta su recorrido por el oficio, con un conflicto personal que lo atraviesa desde que es chico. Habla también de las consecuencias que puede tener la palabra en realidad, en este caso, a través de la escritura. La palabra mal dicha también daña y bien dicha ayuda. Es un viaje con mucho subibaja emocional y humor.

NA – ¿Podemos vincular a la sociedad en una era digital donde no nos damos cuenta a veces del poder de las palabras, con el llamado “Discurso de odio”?

DG: De eso habla también la obra. Por supuesto que cada uno le va a dar la impronta que considere. Va a tener que ver con cómo le resuene eso a cada espectador. En la obra, enseguida el personaje dice, mientras muestra un celular: “Esto nos convirtió a todos en escritores, más que en conversadores”. La gente ahora manda textos. La palabra dicha también perdió mucho valor.

“Cualquiera puede decir cualquier cosa, escudado en el derecho a opinar”

Con la misma parsimonia que lleva adelante la entrevista en un café y mientras algunas personas se acercan para agradecerle por su trabajo, Grandinetti soltó: “Cualquiera puede decir cualquier cosa y se escudan en el derecho a opinar” y añadió: “Sí, tenés derecho a opinar, pero, no a dar cualquier opinión. Termina donde lastimas a alguien, donde tu opinión no está fundamentada. Si tu opinión es una estupidez que no tiene ningún fundamento (…) no podés agredir, humillar o lastimar a otro”.

En línea, sostuvo: “Los milicos negaban lo que hacían, ahora se jactan. Éstos, no lo niegan, se jactan de eso, chapean con eso, se burlan de quienes sufren esas consecuencias: ‘Te vamos a matar, zurdo de mierda’. No miden las consecuencias porque eso genera mucha violencia”.

NA – Entonces, llevar hoy en día, a escena, una obra que tiene que ver con la comunicación cuando hablamos de un escritor ¿No tiene cierto peso específico?

DG: Sí, claro, claro. Pero, no se hace ninguna referencia. Uno cuenta una historia y luego está la lectura social, o la que el espectador quiera hacer. Por supuesto que hay obras en general de literatura, de teatro, de música que están directamente direccionadas. Pero, no es el caso. Está claro que no voy a hacer un espectáculo que elogie el fascismo o la violencia hacia el otro.

NA – Vos mismo lo dijiste anteriormente: “Nunca la cultura elogió el fascismo ni la derecha”.

DG: Nunca. Nunca. Por eso el poder le tiene tanto miedo. Por eso al poder le resulta peligroso el arte. Tiene razón, es peligroso. Si yo fuera un facho, también odiaría a los que señalan todo lo mal que la ultraderecha le hizo a los pueblos a lo largo de la historia de la humanidad.

NA – Y a pesar de todo, el teatro resiste.

DG – El teatro es inviolable. Con el teatro no van a poder. No hay manera de poner un holograma arriba del escenario porque tendrías que meter 300 hologramas en la butaca. Es un arte vivo desde 1000 años antes de Cristo.

NA – ¿Sentís que la cultura está bajo un ataque sistemático por parte del presupuesto y el discurso oficial?

DG – Es una burrada y es de mala leche decir que el cine sale del presupuesto nacional, porque el INCAA es un ente autárquico. Además, en el cine no trabajamos solo actores, se le da de comer a familias enteras y nosotros somos apenas un 5% de la gente que labura. El poder le tiene miedo al arte como guardián de la memoria y sello de identidad nacional; por eso intentan un proyecto desindustrializador.

NA – Mencionabas que afuera no entienden lo que pasa en Argentina…

DG – Les cuesta muchísimo comprender que estemos viviendo esta realidad política y económica. Todo eso de la “campaña antiargentina” es mentira; la campaña más grande la hace nuestro presidente desde adentro. Lo que más me molesta es que siempre se meten con las mujeres de la cultura; a nosotros los varones no nos contestan porque son cagones, no se atreven a responderle a Ricardo (Darín) o a Marrale.

NA – ¿Qué significa hoy para el público ir a ver teatro?

DG – Ir al teatro hoy es un acto revolucionario y una ceremonia colectiva. La gente se prepara, elige qué ponerse, decide con quién ir a comer una pizza antes; es un rito comunitario que el cine no tiene. Yo lo único que le debo a ese espectador es hacer mi trabajo lo mejor posible, porque el teatro es un interpelador de la realidad cotidiana y el arte siempre molesta porque señala.

“Es más importante generar otras cosas que a que ustedes actúen. Actuá de chofer de Uber”, le había dicho el periodista Alejandro Fantino al artista Tomás Fonzi, luego de que el actor se refirió a la falta de financiamiento del INCAA. Claramente, el “descargo” del presentador tuvo gran repercusión y la propia Asociación Argentina de Actores remarcó la carga retrógrada y “medieval” de la opinión.

Al respecto y en línea con la organización mencionada, Grandinetti, que lleva 50 años de trayectoria y sin presunción de tal, coincidió: “Claro que vuelven -los comentarios- porque están incitados por los poderes. Antes no se atrevían a decir esto. Ahora se jactan de estas burradas. Es de mala leche porque todos saben o deberían saber que el dinero del cine no sale del presupuesto nacional”.

NA: ¿Qué pensás de la lucha que se lleva adelante para que no se cierre el Instituto del Teatro?

DG: Estoy al lado de cualquier lucha o manifestación en contra de estos avasallamientos. Voy, milito y declaro. Me parece muy necesario enfrentarse desde todos los lugares, porque este es un proyecto desindustrializador a nivel nacional. El cine es una industria, así como el audiovisual, que genera mucho dinero

NA – Dinero e identidad, sello de identidad nacional.

DG: Eso, a eso le temen, al sello de identidad nacional. A todo lo que significa como guardián de la memoria, como manera de contar quiénes somos. La campaña antiargentina más grande que se está haciendo, es la que hace nuestro presidente desde adentro.

Darío Grandinetti se presentará el 7 de agosto en Rosario, el 8 en Santa Fe y el 9 en Casilda; continuará su recorrido por Córdoba, Mendoza, San Juan y el norte argentino hasta el 1 de noviembre.

Agencia NA