Buenos Aires, 4 agosto (NA) — El mate es una costumbre indiscutible en la rutina diaria, pero en el último tiempo una queja repetida resuena entre los cebadores: ¿por qué la yerba mate parece traer cada vez más polvo?
Junto a esta percepción, surge una duda frecuente sobre si ese fino residuo verde es el verdadero responsable de la acidez estomacal o si se trata de un mitos del cebador, según un relevamiento realizado por la Agencia Noticias Argentinas.
Especialistas e ingenieros agrónomos del sector yerbatero aclaran que el polvo no es un desperdicio ni un defecto de fabricación. Por el contrario, el polvo es hoja de yerba finamente triturada que resulta fundamental para la preparación: aporta el cuerpo, fija el aroma, le da espumosidad a la cebada y permite que el sabor se mantenga parejo a lo largo de la materia. Sin polvo, el mate se lavaría rápidamente.
¿EL POLVO DE LA YERBA PROVOCA ACIDEZ?
La respuesta corta de los gastroenterólogos es no de forma directa, pero sí influye según cómo se cebe.
El polvo en sí no contiene componentes químicos diferentes a los de la hoja entera. La acidez o el reflujo derivados del consumo de mate responden principalmente a tres factores interrelacionados:
1. Mayor concentración de cafeína (mateína) y taninos: Al disolverse más rápido en el agua, el polvo libera una concentración alta de solubles en los primeros mates. En estómagos sensibles, la cafeína estimula la producción de ácido gástrico.
2. Temperatura del agua (el factor determinante): Agua demasiado caliente (por encima de los 75-80 °C) irrita las mucosas del aparato digestivo y extrae compuestos amargos e irritantes con mayor rapidez.
3. Materia prima y estacionamiento: Una yerba con un proceso de estacionamiento corto o deficiente conserva mayor acidez natural en comparación con aquellas que cuentan con un estacionamiento natural prolongado (de 12 a 24 meses).
CONSEJOS PARA EVITAR LA ACIDEZ SIN CAMBIAR DE YERBA
Para disfrutar de unos buenos mates sin sufrir consecuencias digestivas, los especialistas recomiendan aplicar simples hábitos al momento de la preparación:
* Quitar el exceso de polvo de forma correcta: Dar vuelta el mate tapando la boca con la palma de la mano y sacudirlo enérgicamente no busca eliminar todo el polvo, sino depositarlo en la superficie para que no tape la bombilla ni se concentre al fondo.
* Humedecer con agua tibia primero: Verter un chorro de agua tibia o fría en el hueco antes de colocar la bombilla y agregar agua caliente. Esto protege la hoja, evita quemarla y suaviza la extracción inicial.
* Controlar la temperatura: Mantener el agua entre los 70 °C y 75 °C. Hervir el agua y dejarla enfriar no recupera las propiedades del agua y acentúa el amargor.
* Optar por yerbas de estacionamiento natural: Buscar marcas que especifiquen en su paquete un proceso de maduración prolongado o composiciones “suaves” con menor porcentaje de polvo si se tiene sensibilidad gástrica previa.
Agencia NA






