Buenos Aires, 21 agosto (NA) – Once años se cumplen del femicidio de Claudia Schaefer, la mujer que fue asesinada por su marido, con quien se estaba divorciando, Fernando Farré. Una escena del crimen desgarradora, 74 lesiones cortantes y una confesión que marcaron uno de los casos policiales más estremecedores del país.
Schaefer fue asesinada el 21 de agosto de 2015 cuando se estaba divorciando de Farré, con quien estuvo 15 años y tuvieron tres hijos. Ante la denuncia radicada por la víctima por violencia de género, se dispuso que el acusado sea excluido del hogar en Recoleta, por lo que se instaló en el country Martindale de Pilar.
Aquel viernes la mujer se acercó hasta la vivienda que alquilaba Farré para buscar algunas pertenencias. Aunque sabía que en la sala de estar estaba el abogado de Schaefer, la atacó con un cuchillo y la asesinó en el vestidor.
La autopsia reveló que Farré le provocó 74 lesiones en el cuerpo de su ex mujer, de las cuales 66 fueron puñaladas. A su vez, se precisó que el 95% de los cortes se realizaron mientras ella estaba con vida, el resto fueron post mórtem.
Dos años después, en 2017, se llevó a cabo el juicio en el TOC N°2 de San Isidro donde un jurado encontró culpable por unanimidad al femicida, quien fue condenado a prisión perpetua por homicidio doblemente calificado por el vínculo matrimonial y por femicidio.
En los alegatos de cierre, el acusado leyó una carta, una confesión: “Hace más de ocho meses, el 21 de agosto de 2015, cambió nuestra vida. Clau ya no está entre nosotros. Desde entonces que no nos vemos. Desde entonces, pienso cada día en ustedes”.
“Para ser honesto, las palabras que resumen lo que siento son: Perdón y los quiero. Como siempre, y más. Quizás esta sea la única razón por la que vivo y pude seguir adelante, porque si no siendo su padre estoy acá. Obviamente, no puedo explicar ni justificar lo que pasó, cómo se dio esa situación. Sé que las cosas no estaban bien, pero el desenlace fue totalmente impredecible y me dejó perplejo y me duele. Me duele saber lo que pasaron y lo que están pasando”, sumó.
Después de pasar por varios penales, ahora se encuentra alojado en la Unidad 41 de Campana, donde todavía insiste que se trató de una “emoción violenta” y que días antes del hecho había iniciado un tratamiento psiquiátrico.
Cuando se cumplió una década del crimen, Farré sorprendió al responsabilizar al exsecretario de Comercio, Guillermo Moreno, por su brote asesino. En una entrevista para el medio Infobae, afirmó que la pérdida de su trabajo a causa de las políticas del exfuncionario lo llevó a un estado de “locura” que culminó en el femicidio.
Sin embargo, en su relato también emerge una clara victimización, donde atribuye a Schaefer el haberlo “humillado”, provocado “un pico de ansiedad” y lo describe a él mismo como “sobremedicado”. “Mis hijos, mi mujer, mi casa, me quitaron todo. La última humillación: mis libros, mis relojes, mis cuadros, hasta la ropa interior me quitaron. Eso y más medicación fueron la tormenta perfecta que me llevaron a la locura”, sostuvo.
Agencia NA






