Buenos Aires, 2 septiembre (NA)– Flybondi atraviesa una de las etapas más críticas desde su desembarco en el mercado aeronáutico argentino y ha puesto en marcha una reorganización integral que incluye el traspaso de empleados a una nueva sociedad, la revisión de su estructura operativa y la evaluación de un eventual cambio de marca.
La compañía, que en los últimos meses enfrentó denuncias laborales, reclamos de pasajeros y un deterioro financiero profundo, busca evitar un colapso definitivo mientras redefine su futuro.
La aerolínea inició el traslado de personal hacia la empresa OCA Air S.A., vinculada al empresario Marcelo Scatturice, quien ya controla firmas del sector logístico y aeronáutico. El proceso abarca áreas administrativas, comerciales y de soporte, y se realiza mediante acuerdos individuales que garantizan la continuidad de la antigüedad y las condiciones laborales, aunque bajo un esquema operativo distinto. Para Flybondi, este movimiento es clave para sostener funciones esenciales mientras reorganiza su estructura.
Según fuentes gremiales, más de 200 trabajadores ya fueron notificados del traspaso, aunque el número podría ampliarse en las próximas semanas. Los sindicatos aeronáuticos advierten que la maniobra podría constituir una tercerización encubierta, y solicitaron la intervención del Ministerio de Trabajo para supervisar el proceso. La preocupación se centra en la posibilidad de que la nueva sociedad absorba funciones críticas sin mantener los estándares operativos y de seguridad que exige la actividad.
Los trabajadores notificados todavía no han firmado el traspaso y existe marcada incertidumbre entre estos sobre cómo y de qué manera se desarrollará la actividad de aquí en adelante.
Por el momento, versiones recogidas por la Agencia Noticias Argentinas, señalan que la nueva compañía contaría solamente con tres aviones operativos, los que estarían en condiciones de volar desde el próximo 20 de septiembre.
En paralelo, Flybondi analiza un cambio de marca que podría concretarse si OCA Air asume parte de las operaciones comerciales. La aerolínea evalúa abandonar su identidad actual, golpeada por una serie de escándalos que incluyeron cancelaciones masivas, caída prolongada del sitio web, falta de reembolsos y denuncias de ex empleados por salarios impagos. “La marca Flybondi quedó dañada”, admiten fuentes del sector, que señalan que un relanzamiento bajo otra denominación podría facilitar la reconstrucción de la reputación.
La crisis laboral es uno de los puntos más sensibles. La empresa enfrenta más de 700 reclamos, entre ellos demandas por indemnizaciones, aportes no realizados y acuerdos de retiro voluntario incumplidos. Ex empleados denunciaron que la compañía dejó de pagar salarios desde junio y que la cobertura médica fue suspendida por falta de aportes. Varios trabajadores iniciaron acciones judiciales y solicitaron medidas cautelares para garantizar el cobro de haberes y la continuidad de la atención sanitaria.
La reestructuración también incluye la revisión de contratos con proveedores, la reducción de costos operativos y la suspensión de rutas que ya no resultan rentables.
Analistas del sector señalan que Flybondi enfrenta su peor crisis desde su creación, con una flota reducida, problemas de mantenimiento y un nivel de deuda que compromete su continuidad. La empresa busca evitar un concurso preventivo, aunque especialistas advierten que la situación financiera es extremadamente delicada.
El posible desembarco de OCA Air como nueva marca operativa abre interrogantes sobre el futuro del mercado low cost en Argentina. Flybondi fue clave en la expansión del modelo de tarifas bajas desde 2018, pero su deterioro reciente dejó un vacío que otras compañías podrían intentar ocupar. En el sector se especula con que Scatturice podría relanzar operaciones bajo un esquema más pequeño, con menos rutas y una estructura más liviana, orientada a sostener servicios básicos sin grandes ambiciones de crecimiento.
Mientras tanto, miles de pasajeros afectados por cancelaciones y falta de reembolsos continúan presentando denuncias ante organismos de defensa del consumidor. La caída del sitio web durante más de diez días dejó a usuarios sin información sobre sus vuelos, lo que agravó la crisis reputacional de la empresa. La reorganización interna busca también recomponer la atención al cliente y restablecer canales de comunicación que quedaron prácticamente inoperativos.
Con el traspaso de personal en marcha y la evaluación de un cambio de marca, Flybondi intenta evitar el colapso definitivo y sostener una mínima operación mientras redefine su futuro. La transición hacia OCA Air podría marcar el inicio de una nueva etapa, aunque su éxito dependerá de la capacidad de la empresa para resolver conflictos laborales, estabilizar su situación financiera y recuperar la confianza del mercado.
Agencia NA.






