Buenos Aires, 14 septiembre (NA) — Una investigación liderada por la Universidad de Griffith (Australia) halló que el uso de sustancias psicoactivas se originó en algunas comunidades indonesias hace 25.000 años, durante la Edad de Hielo, mucho más allá de los inicios sugeridos anteriormente, situados en el Neolítico o la Edad del Bronce.
El estudio, publicado en la revista Science Advances, combinó pruebas bioquímicas y arqueológicas para rastrear las raíces prehistóricas del uso de la nuez de betel o de areca, una droga ancestral utilizada en gran parte de la región de Asia-Pacífico.
Hasta el momento se creía que las primeras tradiciones de consumo de sustancias psicoactivas comenzaron con las bebidas alcohólicas fermentadas hace unos 13.000 años, tras la llegada de la agricultura en el Neolítico.
“Sin embargo, esta teoría no tiene en cuenta la posibilidad de que el comienzo del consumo de drogas se encuentre en las raíces de nuestras sustancias psicoactivas más utilizadas”, dice Adam Brumm, autor principal del artículo.
CÓMO ES LA NUEZ DE ARECA
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, la investigación se centró en los orígenes del consumo de la nuez de areca, una tradición casi universal entre cientos de millones de personas desde la India hasta el Pacífico Sur.
Se trata de una de las sustancias psicoactivas más consumidas en el mundo, junto al alcohol, la cafeína y la nicotina, y su consumo está relacionado con graves problemas dentales y cáncer oral, según indica un informe de la agencia Sinc.
El consumo de este fruto induce una sensación de euforia leve y un aumento del estado de alerta, entre otros efectos.
LA EVIDENCIA: EL DESGASTE EN LOS DIENTES
El estudio analizó restos óseos de dos antiguos cazadores-recolectores de la isla indonesia de Sulawesi, uno que data de hace entre 25.000 y 16.000 años, y el otro de hace entre 7.600 y 6.300 años.
En ese sentido, los dos presentaban un patrón de desgaste dental muy inusual, que consistía en surcos profundos y redondeados en los dientes, un nuevo marcador bioarqueológico que, según concluyeron los investigadores, se debía a un comportamiento de consumo de drogas hasta entonces desconocido: la succión habitual de nueces de betel enteras.
Finalmente, el análisis biomolecular de los dientes reveló la presencia de arecolina, el principal compuesto psicoactivo de la nuez de areca.
Agencia NA






