Buenos Aires, 23 septiembre (NA) – La gestión del intendente de Berazategui, Carlos Balor, debió descalificar la obra a la que había otorgado el Gran Premio Adquisición de $1,5 millones en el 28° Salón Nacional del Vidrio en el Arte, porque la pieza ya había sido premiada en Brasil y no reunía una condición expresa del reglamento municipal.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, “Despedida silenciosa”, de Adriana Maseda, había resultado elegida para recibir el máximo reconocimiento del certamen.
La Municipalidad revirtió la decisión después de recibir un informe de la Bienal de Arte en Vitro de Brasil, BIAVI 2026, y comunicó que el premio pasó a la obra “In Memorian 1 W.M. la bella utopía”, de Gonzalo Álvarez.
Las bases del salón establecían que no serían admitidas las obras que hubieran obtenido premios en otros certámenes. La restricción no regía únicamente para la adjudicación final: formaba parte de las condiciones de ingreso y cada participante debía aceptar el reglamento mediante una inscripción con carácter de declaración jurada.
El antecedente que provocó la descalificación no permanecía oculto. Maseda había publicado el 24 de mayo imágenes de la misma pieza, con idéntico título, junto con el diploma y el reconocimiento recibido en BIAVI. Esa información estaba disponible antes de que el Municipio recibiera las obras, entre el 16 y el 18 de julio, y antes de la intervención del jurado, el 24 de ese mes.
Pese a esa secuencia, la obra superó la admisión, fue incorporada a la muestra de más de 70 piezas, inaugurada el 12 de septiembre en el Complejo Cultural Municipal San Francisco, y obtuvo el primer premio. La propia comunicación oficial de la comuna difundió luego el reconocimiento durante una visita de Balor al salón.
La autora sostuvo ante el Municipio que el premio brasileño había sido concedido a ella y no a la pieza. Sin embargo, la administración municipal concluyó que el antecedente resultaba incompatible con las reglas y concretó la descalificación.
La rectificación evitó que la primera adjudicación quedara firme, pero no borró la falla previa de los controles de admisión y evaluación organizados por la comuna.
Las bases habilitaban la anulación de una decisión del jurado si se comprobaba que la obra o su autora no cumplían las condiciones exigidas. Ese mecanismo permitió corregir el resultado, aunque recién después de que un medio local confrontara las publicaciones de mayo, el reglamento y la premiación anunciada por el Municipio.
No existen elementos para afirmar que la selección hubiera buscado beneficiar deliberadamente a la artista. La responsabilidad política comprobable está en otro punto: un certamen municipal con dinero público declaró ganadora a una obra alcanzada por una exclusión expresa y detectable antes del fallo.
Agencia NA






