Buenos Aires, 14 octubre (NA) — El joven piloto de TC200 Valentín Yankelevich, hijo de Romina Yan, reapareció en redes sociales tras confesar haber sido víctima de violencia intrafamiliar por parte de su padre, Darío Giordano, durante su infancia.
En una entrevista con Infobae, a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, el joven de 23 años explicó que decidió hablar públicamente para dejar atrás una historia que mantuvo en silencio durante años. Su relato generó un impacto, por el cual recibió cientos de mensajes de apoyo de parte de usuarios en redes sociales, además del apoyo de múltiples figuras del espectáculo y amigos cercanos a la familia Yankelevich.
Después de mantenerse unos días alejado de las redes sociales y de que su abuelo, Gustavo Yankelevich, relatara públicamente el infierno que vivieron él y su hermano cuando eran pequeños, el nieto de Cris Morena realizó una publicación en su cuenta de Instagram haciendo referencia a la situación que salió a la luz tras su relato.
Con una foto de Gustavo, su hermano Franco y él, sonriendo frente a una cámara, escribió: “Siempre juntos”.
La frase elegida no es una coincidencia, ya que toda la familia Yankelevich realizó publicaciones similares.
VALENTÍN YANKELEVICH HABLÓ SOBRE LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR QUE SUFRIÓ DE NIÑO
“Creo que llegó el momento de poder contar y sacarme una mochila que vengo cargando hace bastante tiempo”, expresó en una entrevista con Infobae. Según recordó, las agresiones comenzaron cuando tenía entre nueve y diez años y también alcanzaron a su hermano Franco.
“Eran golpes, gritos, maltrato”, confesó. Su abuelo luego reveló que Franco sufrió secuelas de los golpes en la cabeza que recibía de pequeño. En su confesión, el joven afirmó que llegó a tener pensamientos relacionados con la muerte y que sentía que no había un lugar seguro al que acudir: “No había lugar seguro. Por eso lo tuvimos que salir a buscar”.
El apoyo de Gustavo Yankelevich fue decisivo para que los hermanos pudieran abandonar esa convivencia. Asimismo, destacó el acompañamiento de su abuela materna, Cris Morena, durante ese período.
Luego de declarar ante las autoridades, se inició un proceso judicial que, según recordó, se extendió durante varios años y terminó con la tenencia definitiva a cargo de Gustavo: “Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida”.
A los 18 años, Valentín decidió cambiar su apellido y adoptar el de su familia materna, una elección que vinculó con el dolor que le provocaba su apellido anterior y con el reconocimiento hacia su abuelo, a quien considera su verdadera figura paterna.
Finalmente, reflexionó sobre su recuperación: “De ese nene que no quería vivir a donde estoy hoy, con tener ganas de vivir ya es una victoria, imaginate”.
Agencia NA






