Buenos Aires, 14 octubre (NA)- La aviación comercial argentina dio un paso de profunda transformación estructural que promete redibujar el mapa aerocomercial de Sudamérica, en general, y el de nuestro país en particular.
Mediante la Disposición 27/2026 de la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía de la Nación, se autorizó formalmente a la aerolínea JetSMART Airlines S.p.A., de bandera chilena, a explotar servicios regulares de transporte aéreo interno e internacional de pasajeros y cargas con derechos de tráfico de hasta novena libertad del aire.
Esta habilitación no solo permite a la compañía extranjera realizar vuelos de cabotaje dentro del territorio argentino, sino que enciende el radar del mercado sobre un efecto dominó ineludible: la apertura regulatoria allana el camino para que otros colosos de la región, como Latam, Avianca o Gol, repliquen la estrategia y comiencen a competir de igual a igual en las rutas domésticas nacionales, en caso de que así lo consideren.
Si bien no hay manifestaciones, hasta el momento, de parte de estas compañías o de la misma Jetsmart Chile de instaurar nuevas rutas sobre la base de la nueva resolución, a partir de ahora la posibilidad queda abierta y solamente requerirá de las certificaciones de rigor a cargo de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
Para comprender la magnitud geopolítica y económica de esta decisión, resulta imperativo detenerse en el concepto técnico que la sustenta. En el derecho aeronáutico internacional, las “libertades del aire” son una serie de derechos de aviación comercial que otorgan a una aerolínea de un país el privilegio de entrar y operar en el espacio aéreo de otro.
Mientras que la quinta y sexta libertad permiten conectar terceros países utilizando la base de origen, la novena libertad del aire —también conocida como cabotaje consecutivo— es la máxima expresión de desregulación: autoriza a una aerolínea extranjera a transportar pasajeros y carga puramente dentro de las fronteras de un Estado extranjero, es decir, a realizar vuelos de cabotaje operados íntegramente por una empresa no nacional.
En este caso, la medida fue posible gracias al Memorando de Entendimiento (MOU) suscripto entre la Argentina y Chile el 23 de abril de 2024, cristalizando una política de cielos abiertos que busca dinamizar la competencia y romper los tradicionales monopolios de bandera.
Con este marco normativo, JetSMART Chile no solo mantendrá sus rutas habituales como Aeroparque-Santiago de Chile o Mendoza-Santiago, sino que proyecta incorporar operaciones sumamente atractivas que enlazarán Santiago con Río de Janeiro y Florianópolis haciendo escala técnica y comercial en el Aeroparque Jorge Newbery de la Ciudad de Buenos Aires, o en alguna otra ciudad argentina, combinando pasajeros locales e internacionales en un mismo tramo doméstico.
El impacto de esta disposición trasciende con creces a la aerolínea low-cost de origen chileno. Al haberse sentado un precedente jurídico y administrativo de tal magnitud bajo la actual gestión nacional, el mercado interpreta que las puertas están formalmente abiertas para que aerolíneas de la talla de Latam Airlines —con fuerte presencia regional—, Avianca o la brasileña Gol, por ejemplo, soliciten habilitaciones equivalentes.
Si estas compañías decidiesen avanzar con operaciones de cabotaje puro en el mercado argentino, la oferta de asientos, la conectividad interprovincial y la presión a la baja sobre las tarifas experimentarán una revolución sin precedentes.
Esta apertura se da en un escenario de robustecimiento operativo general: septiembre de 2026 marcó un récord histórico absoluto para los viajes aéreos en Argentina, con 4.186.500 pasajeros movilizados (un 2% más que el año previo), mientras que el segmento internacional trepó a 1.300.890 viajeros, un 5% por encima del mismo mes del año anterior.
Asimismo, la consolidación de 28 rutas internacionales que conectan de forma directa diversas ciudades del interior argentino con el exterior —sin la histórica necesidad de hacer escala obligatoria en Buenos Aires— demuestra que la descentralización y la desregulación aerocomercial son procesos irreversibles.
Así, mientras el Gobierno nacional avanza en la modernización del sector para potenciar el turismo, el comercio y el desarrollo federal, la novena libertad otorgada a JetSMART se convierte en la llave maestra que redefine las reglas del juego aeronáutico argentino, transformando al país en un mercado altamente integrado donde las fronteras operativas regionales comienzan a disolverse en favor de una competencia global y sin fricciones.
Agencia NA.






